Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

La anormal normalidad

Con gran bombo y aparato mediático se ha celebrado en el Palacio de la Zarzuela conseja de ministras presidida por el Rey. No se entiende bien este asunto. Sabemos que la Constitución lo contempla, pero no puede ser más inoportuno para España, para los españoles y para la propia figura del rey, que según sus admiradores es un símbolo. Y ejemplar, dicen.

Podemos quedarnos en el anecdotario superficial de la más alta ocasión que vieran los siglos. Si el marqués de Galapagar iba despechugado y sin corbata. Si hubo que empalmar todas las mesas existentes en Palacio para este remedo de Viridiana o de El Ángel exterminador. O si hubo que esconder las cucharillas de plata por si acaso.

En efecto, por si ya no era suficiente con el vodevil de las maletas y el contrabando gubernamental o con el escarnio al derecho de que el falsario se entreviste y se compinche para perpetrar nuevas fechorías y desafueros con un golpista inhabilitado, en la conseja de ministras de este martes se ha debatido la creación de dos nuevos impuestos que afectan a intereses norteamericanos además no se sabe en qué medida, en efecto rebote, a empresas y ciudadanos españoles. En similar operación se había embarcado Macron aunque ha tenido que recular heroicamente ante la amenaza de sanciones de represalia. Todas estas cuestiones aparecen como legitimadas por la presencia de Su Majestad. Sólo faltaba la venezolana de okupa escondida bajo la mesa. Una normalidad falsa. Una mohatra lamentable.

La pinten como la pinten, esta inoportuna reunión gubernativa parece una astuta maniobra del falsario, a la que habría entrado como un incauto Su Majestad, para que la Corona se humille a cohonestar sus fechorías dando una sensación de normalidad política y constitucional que no existe, ni puede existir con el sanchismo en el poder. Una forma de dejar a la oposición con el culo al aire en sus intentos de denunciar la peligrosa anormalidad constitucional que acontece. La ministra portavoza no ha desaprovechado la oportunidad en la rueda de prensa posterior de sembrar cizaña entre Casado y el descontrolado Feijóo.

Sin olvidar, lo acaso peor en estos momentos tan delicados a nivel nacional e internacional, la posibilidad de enfrentar a Felipe VI con Trump, en un intento gubernamental de desacreditar al rey como cómplice del falsario a ojos del presidente norteamericano.

No se entiende que cosas tan elementales no se vean por los asesores de Su Majestad, si es que a él mismo no se le ocurren.  Dicen que la Corona es simbólica. No sé. De serlo, por desgracia con actos como los de este martes, parece un símbolo de desconcierto, de incompetencia y de inanidad. Ojalá me equivoque por el bien de España.

 

 

Camino de servidumbre

Mientras escribía la reseña del reciente libro de Joaquín Abad sobre el Rey Emérito don Juan Carlos I me vino a la memoria otro, todo un clásico del siglo XX. Me refiero nada más y nada menos que el titulado en España Camino de Servidumbre, obra del Premio Nobel Friedrich Hayek. Un libro importante y de gran actualidad pese a haber sido publicada la primera edición ya en un lejano 1944, durante las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.  Fue traducido por el que fuera mi profesor de Teoría Económica II en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Madrid, don José Vergara.

No voy a hacer una reseña a estas alturas de un libro tan importante y tan conocido pero si me permito invitar al lector a su relectura, que ofrece notable luz en estos tiempos de incertidumbre y zozobra en que tantas amenazas para la libertad asoman por el horizonte.

El índice de la obra ya es significativo. Apartados como El camino abandonado sobre las bases individualistas de la civilización moderna. O la utopía del socialismo democrático.  O la alternativa de una economía dirigida no es el laissez faire, sino una estructura racional para el funcionamiento de la libre competencia. El valor último es la libertad y no la democracia…

Muy actual, no hay más que ver quienes están en lo más alto de la cucaña borbónica, la reflexión de por qué los peores se colocan en cabeza.  O cómo los presuntos fines sociales justifican todos los medios. O, ahora en que las zurdas españolas utilizan tanto el término fascista como insulto, sobre las raíces socialistas del nazismo, “no todos están dispuestos a reconocer que el nacimiento del fascismo y del nazismo no fue una reacción contra las tendencias socialistas del periodo precedente, sino producto inevitable de aquellas corrientes. Es un hecho que la mayoría de las gentes no querían ver cuando ya se percibía desde lejos la semejanza de muchos rasgos repulsivos de los regímenes interiores en la Rusia comunista y en la Alemania nacionalsocialista. Como resultante de ello, muchos que se consideran infinitamente por encima de las aberraciones del nazismo y que odian sinceramente todas sus manifestaciones se afanan a la vez por ideales cuyo triunfo conduciría directamente a la tiranía aborrecida…

En este orden de cosas cabe recordar la deriva totalitaria del PSOE, tanto en los tiempos de Largo Caballero o Negrín, cuanto en la actualidad con los gobiernos de ZP o el falsario afectos al neomarxismo y aliados o agentes del comunismo.

Para Hayek, “si vamos a construir un mundo mejor, hemos de tener el valor de comenzar de nuevo…quienes más claman por un Nuevo Orden son, sin duda, los que más por entero se hallan bajo el influjo de las ideas que han engendrado esta guerra y la mayoría de los males que padecemos… Si hemos fracasado en el primer intento de crear un mundo de hombres libres, tenemos que intentarlo de nuevo. El principio rector que afirma no existir otra política realmente progresiva que la fundada en la libertad del individuo sigue siendo hoy tan verdadero como lo fue en el siglo XIX.”

Esto lo decía Hayek en 1944 y hoy sigue siendo tan válido aquí y ahora en el que llevamos andadas muchas etapas del camino de servidumbre como lo era en tiempos de Cervantes. Así, por ejemplo, en La Gitanilla: “en este mi baxo cobre/ siendo honestidad su esmalte/ no hay buen deseo que falte/ ni riqueza que no sobre/ no me causa alguna pena/ no quererme o estimarme/ que yo pienso fabricarme/ mi suerte y ventura buena”.

O bien:La libertad es uno de los más preciosos dones que los hombres dieron los cielos, con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida; y por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.

Pues eso.

NOTA: Camino de servidumbre puede leerse en versión digital pinchando aquí.

 

 

Descubriendo a Juan Carlos I

El veterano periodista Joaquín Abad acaba de publicar un libro títulado Descubriendo a Juan Carlos I.  Un título no sé si del todo acertado ya que es un personaje cuya verdadera catadura moral muchos observadores hemos descubierto hace tiempo, y en el que apenas hay demasiados datos auténticamente novedosos. Se trata de una mini biografía del Rey Emérito, es de suponer que no autorizada, en la que se revisan algunas de las principales hazañas del personaje sobre todo en sus abultadas facetas amatoria y comisionista. Si bien al principio del libro se glosa la traición del entonces príncipe en el tema de la Marcha Verde y el Sahara y sus complicidades con el sultán de Marruecos según aparecen en documentos filtrados por la inteligencia norteamericana. Y también existe alguna alusión al papel en el autogolpe del 23 F, por las posibilidades para el chantaje que ofrece tan espinoso y manipulado asunto.

Pero, sobre todo el pequeño libro trata de lo que Su Majestad el Rey Emérito entiende por “negocios” y amoríos.  Una especie de peculiar devocionario borbónico que tiene la virtud de decir sin muchos tapujos lo que se ha tratado de tapar gratis et amore o por miedo a las amenazas o las represalias sufridas por algunos cronistas durante varias décadas hasta la inesperada abdicación.

Según el autor se recorren 37 años de la vida y amores del Rey Emérito, en realidad son más años pues también habla de sus primeras amantes y bastardos, recordando múltiples peripecias y aventuras aunque con no mucho análisis sobre la influencia que haya tenido esta conducta tan poco ejemplar en el desastroso estado actual del Reino. Que, no obstante, se puede colegir por el altísimo sentido del honor y la honradez de sus más íntimas amistades económico- financieras. Manolo Prado, Ruíz Mateos, el príncipe Zourab Tchokotua, los Albertos, Javier de la Rosa, Conde, entre otros menos famosos.

No es de extrañar que un breve capítulo se dedique al “pánico a los dossieres de Jordi Pujol”.  Blindaje eficaz de la siniestra familia del padrino catalán.

También otro apartado muy sustancioso va dedicado a las filantrópicas aventuras del yerno Urdargarín y su ocultación de dinero del botín aprovechando una fundación para la teórica ayuda a niños descapacitados. O el tráfico de influencias para intentar colocar al entonces aún “presunto” al otro lado del charco, lejos de España.

En el libro se sostiene que el número de amantes reales supera el millar, aunque no ofrece datos sobre el de hijos bastardos. No se pasa revista a cada uno de esos amoríos, lo que me temo que en vez de un libro daría lugar a una biblioteca borgiana de Babel, pero sí a algunos de los más notables o sustanciosos. María Gabriela de Saboya, Carla Olghina de Rabilant, Sarita Montiel, Carmen Díez de Rivera, Bárbara Rey, Marta Gayá, lady Di, Nadiuska, Paloma San Basilio, Anne Igartiburu, Julia Steinbusch, Deborah Norville, y acaso el más triste de todos por su lamentable y sospechoso final, el de la joven actriz Sandra Mozarowsky.

Por supuesto que la falsa princesa Corinna Larsen es protagonista principal, y se comentan algunos de sus más sonados escándalos como amante y comisionista.

Un curioso resumen de las no precisamente ejemplares de las actividades de un personaje egoísta, turbio, sin empatía, que aunque sólo fuese por los extraordinarios privilegios que ha disfrutado sin merecerlos debiera haber tenido más sentido de la dignidad propia y sobre todo del país que supuestamente representaba. Pero que, pese a su abdicación, continúa a salvo de la jurisdicción de los tribunales de Justicia que según dice la constitución se administra en su nombre. Un pasado del que aún no se puede pasar página porque, lamentablemente, el heredero de la Corona se comporta como si siguiera atrapado por estas deudas del pasado lo que acaso explique su falta de respuesta en defensa de España, a los ataques que nuestra Nación está sufriendo por las propias instituciones de la Monarquía.

 

Descubriendo a Juan Carlos I, por Joaquín Abad

Edita Cibeles Group, CCL, 2019 (185 + 26 páginas)

15,60 euros

 

Cuius regio, eius religio

Me llena de orgullo y satisfacción anunciaros que al Preparao no se lo ha comido ningún lince durante su peligrosísima visita oficial a Doñana. Para que luego digan los descontentadizos y criticones de siempre que el más Galio de los Galios no asume graves riesgos durante su azaroso, incierto y espantadizo reinado. Dicen que es una especie de vacuna o preparación para su cita del martes con los leones enfurecidos y hambrientos, igualico que el difunto profeta Daniel. Otros disimulada ocasión de ver por dónde iría el futuro oleoducto de Doñana. Pero hoy no vamos a hablar de las heroicidades mal comprendidas de Su Majestad.

El berenjenal que está creciendo con el inepto gobierno social comunista del doctor falsario provoca situaciones cada vez más absurdas, chocantes, desbaratadas y cómicas aunque el problema de fondo desde luego carezca de gracia. Inepto para resolver problemas, muy eficaz para crearlos dentro de su encanallado devenir. Recuerdo un precedente no muy lejano cuando socialistas y nacionalistas gallegos propiamente llamados, aquí donde escribo todos son nacionalistas gallegos y déspotas lingüísticos menos VOX. Tras la pérdida de la mayoría absoluta del PP, la PSOE, aquí llamada PSGA, y los del Bloque Nacionalista, o los Pelouro de la satánica estrella invertida, se aliaron para repartirse el botín. Tuya, mía, sortearon las consejerías como los hermanos traidores de José el despojo de sus vestidos tras la gananciosa timba electoral. Si, por ejemplo, los bloqueros resultaron agraciados con la cosa esa de industria, colocaban a sus gentes, muchos ignorantes indígenas gañanes, algunos impresionados por tener coche oficial con chófer y vestir de señorito, gente de la partida que no tenía ni idea de qué iba la cosa.  Como ahora.

Una reminiscencia medieval de un sentido patrimonial de la Administración. Entonces se decía Cuius regio, eius religio, que en traducción para los damnificados por la educación socialista viene a significar algo así como: Según sea la religión del rey así será la de su reino o a tal rey, tal religión. De tal ministro, ministra o ministre, tal la de sus servidores ministeriales. Hoy, incluso el problema es más grave porque muchos de nuestros más encumbrados próceres digitalmente colocados en lo alto de la cucaña gubernamental por no saber ni siquiera saben sin son machos o hembras o machihembrados por concubinato múltiple. Y desde luego de religión atea. Con lo que el caos en sus mesnadas está garantizado.

La cosa es más evidente cuando se trata de problemas de carácter sistémico, polifuncional, integral, global o como se les quiera llamar, donde se precisa claridad de ideas, una visión ordenada del problema, de los objetivos y amenazas así como de capacidad para actuar en el detalle con políticas y acciones adecuadas y concretas.

El berenjenal es morrocotudo por ejemplo en Exteriores donde nuestra bizarra ministra del ramo se va por las ramas de la nueva lógica no aristotélica, ni menos booleana. Acaso, una variante de la dialéctica taoísta: el ente y el no ente se engendran mutuamente. En efecto, un tal señor Guaidó puede ser gobierno y oposición al mismo tiempo y en el mismo lugar. Lo que sin duda vulnera los principios de identidad y de contradicción en filosofía hasta ahora imperantes antes de la llegada del doctor falsario a los más altos desatinos históricos y científicos. Pero la excelentísima señora ministra de la Corona cual mula testaruda pasi corta y cozilarga se acula en el establo y a las repetidas preguntas de impertinentes plumillas, ni arre ni so.  Sin olvidar el intrusismo ministerial metiéndose en ganancial ajeno de un tal Abalos que muy jaque acaba de manifestar que a él no le echa ni Dios.  ¿Qué tenían las maletas? A su guardaespaldas y mandadero le han hecho archipámpano de no sé que cosa.

Wenceslao Fernández Flórez ya explicaba otro caso similar en Los trabajos del detective Ring durante la Segunda República.  Cuando el detective Ring llega a Madrid resulta que a su habitual mozo de equipajes al que apodaban el Mangante por sus altas virtudes republicanas había sido nombrado gobernador civil de la República. ¿Cómo es que está vez no estaba el mozo portaequipajes de siempre en la estación? Era muy bruto aunque servicial. La culpa la tiene una maleta olvidada que encontró con ciertos papeles comprometedores. Le han tenido que hacer gobernador civil.

También se están viendo grandes momentos con ocasión de la última crisis agraria provocada por el falsario. Las mesnadas narcovenezolanas montan reuniones con unos grupos más o menos amigos o afines, los cómplices del supuestamente desalojado Torra con otros paniaguados alabanciosos. Te junto, no te junto. El ministro es de secano, a diferencia del vicepresidente enésimo suma y sigue entrenado en el lujoso regadío galapaguero. La ministra es galleguista, feminista y comunista. Muy ista. No se percibe visión de conjunto ni criterio cuando se trata de solucionar algo. Sólo lo habría para destruir.  Solo oportunismo e improvisación: Digo la parida que se me ocurre, salgo en la teleidiota rodeado de conmilitones o paniaguados y el que venga detrás que arree.

Según el señor feudal que mande, si sale con barba san Antón, y si no, la Purísima Concepción. A veces la cosa es aún más difícil como el famoso borracho de la leyenda, ahora está en Pinto, un momento después en Valdemoro. Lo malo acontece cuando la juerga termina fatalmente caído en el arroyo, entre Pinto y Valdemoro. Todo un ejemplo de sabiduría y coordinación.

Otros aprovechan el desbarajuste para darse una dosis de autoestima mandando apalear a agricultores pacíficos en Extremadura tras la dejación de autoridad durante la rebelión de las turbas violentas en la otrora civilizada Barcelona. Ciudad bajo la meona y sus hordas de la que empieza a huir todo el que puede.

O, como la exquisita shosho Montero, castigando a los demás por los pecados propios de su anterior típica feliz gobernación cañí.

Estamos expectantes para ver cómo todo nos lo aclara la Calvo, gloria del Pensamiento, el Género de cuota y la Gramática españoles.

 

 

 

San Pedro de Alcántara y los psiconautas

En la esquina noroccidental de la concatedral cacereña vigila la figura enjuta, “tan extrema su flaqueza, que no parecía sino hecho de raíces de árboles”, de San Pedro de Alcántara, patrono de la diócesis y de Extremadura. Se trata de un lugar emblemático, uno de los más fotografiados de la preciosa ciudad monumental. Desde allí se admira una bella perspectiva del palacio de los Golfines de Abajo, se adivina la plaza de San Jorge, el patrono de la capital extremeña. Loor de caballeros andantes, pero… santo mítico de dudosa existencia.

Fray Pedro se muestra como un guardián del umbral de la ciudad monumental. Una figura que nos advierte de los tesoros que podemos hallar durante la subida a la acrópolis o el vagabundeo por callejas y adarves de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Como la estatua de fray Luis de León en la Universidad de la vecina Salamanca los de la Cultura y el pensamiento político pionero del derecho de gentes.

Para muchos de los miles de guiris que se admiran por la insólita belleza conservada durante siglos, el nombre de San Pedro de Alcántara acaso no signifique mucho. Algunos puede que recuerden que fue amigo y protector de Teresa de Ávila. Que la defendió de la Inquisición en sus momentos de mayor zozobra, cuando estuvo a punto de sufrir condena acusada de herejía y trato diabólico. O, incluso después de muerto, con ocasión de la polémica fundación del convento reformado de San José. Tiempos azarosos y difíciles en los que ser encarcelado o terminar por ser declarado hereje o por el contrario, santo e incluso nada menos que doctor de la Iglesia, en buena medida dependía de pleitos, sentencias e influencias o protecciones en los tribunales por parte de personas principales.

Tampoco resulta tan extraño de comprender. La Mística se vincula al mundo de la experiencia más que al de la mera creencia teológica. Por ello siempre ha sido considerada peligrosa para el Poder político o sacerdotal que considera inconveniente la idea y misma la práctica de buscar el Reino del Espíritu sin intermediarios. Aquellos que no comprenden que la ortodoxia es más una necesidad de las organizaciones que una virtud espiritual. Y que, muchas veces, la ortodoxia se convierte en escudo de la ignorancia, la ambición, la cobardía, el fanatismo o la hipocresía.

Sí. Fray Pedro, el reformador de la Orden Franciscana, encajaría entre esos heterodoxos. Nos dice de él la santa reformadora del Carmelo: “vestía hábito de sayal sin ninguna otra cosa sobre las carnes…”comer a tercer día era muy ordinario… un su compañero me dijo que le acaecía estar ocho días sin comer…”.

Y eso en una época en la que Castilla y el interior de la Península Ibérica experimentaban una de las conocidas pulsaciones climáticas históricas con grave aumento de la aridez y la llegada de una casi mini glaciación. Asombran, nos conmueven, las peripecias, verdaderas gestas heroicas, de los quijotescos andariegos reformadores de los franciscanos o del Carmelo, viajando en ayunas, ateridos de frío por la cruel intemperie de campos desolados para promover nuevas fundaciones de conventos y monasterios. Una aventura espiritual, pero que hoy también llamaríamos empresarial, que supone un riguroso mentís a la supuesta inhibición de los místicos ante los problemas temporales. Por el contrario, es en el ejercicio de la Mística y por su inspiración donde nuestros héroes encuentran la energía que, incansables, les lleva a remover obstáculos que parecerían insalvables.

Hoy de muchos de esos conventos y monasterios extremeños ya no permanecen sino las ruinas: en Alburquerque, Alconchel, Casar de Palomero, Deleitosa, Gata, Jerez de los Caballeros, Salvatierra, o San Onofre cerca de Zafra, donde fray Pedro escribiese su Tratado de la Oración y la Meditación. Testigos de una aventura espiritual en gran parte arrumbada, ruinas venerables que nos muestran el pasado y nos interrogan sobre nuestro presente y nuestro futuro.

La santa de Ávila cuenta varias veces en su famosa autobiografía, texto que tantos problemas atraería sobre sí, como su santo protector extremeño se le aparecía en cuerpo astral, fantasmático o glorioso como lo llamaba san Pablo: “Hele visto muchas veces con grandísima gloria. Díjome la primera que me apareció, que bienaventurada penitencia que tanto premio había merecido, y otras muchas cosas. Un año antes que muriese, me pareció estando ausente, y supe que había de morir, y se lo avisé, estando algunas leguas de aquí. Cuando expiró, me apareció y dijo que se iba a descansar. Yo no le creí, y díjelo a algunas personas, y desde a ocho días vino la nueva como era muerto, o comenzando a vivir para siempre, por mejor decir…”   

Ya yo le había visto otras dos veces después que murió y la gran gloria que tenía, y así no me hizo temor, antes me holgué mucho: porque siempre aparecía como cuerpo glorificado, dábamela muy grande verle…” 

Pero, ¿cómo era la tal bienaventurada penitencia? También nos lo cuenta Teresa: “Paréceme fueron cuarenta años los que me dijo había dormido sola hora y media entre noche y día, y que este era el mayor trabajo de penitencia que había tenido en los principios de vencer el sueño, y para esto estaba siempre de rodillas o en pie. Lo que dormía era sentado, y la cabeza arrimada a un maderillo que tenía hincado en la pared. Echado, aunque quisiera, no podía, porque su celda, como se sabe, no era más larga de cuatro píes y medio.”      

La diminuta celda del santo que “tenía muy lindo entendimiento” aún puede verse en el monasterio de El Palancar, cerca de Pedroso, en Cáceres. La visita al Palancar trae a nuestra memoria sensaciones y recuerdos de otros conocidos conventos o templos de genuina espiritualidad modificados con dudoso acierto a través de los siglos y a mayor gloria del poder material de la Iglesia. Sin llegar a esos extremos, por ejemplo, los dos monasterios oscenses de san Juan de la Peña, o los del Suso y del Yuso en la riojana san Millán de la Cogolla. La austera, sencilla, serenidad y belleza de los templos primitivos al servicio del alma, reflejo de la pureza y austeridad espiritual, de ese resplandor de la verdad que decía Platón se ve alterada, en mi opinión para mal, cuando la Institución hace ostentación de su poder al servicio de los ritos y cultos externos. Hoy el antiguo, austero hasta la exageración, convento emblemático de la descalcez franciscana está rodeado por nuevas y no muy afortunadas edificaciones que, si bien parecen protegerle, también lamentablemente lo ocultan del exterior. Se ha convertido en una especie de singular parque temático, una suerte de legitimación global a posteriori de una Institución por la santidad de unas figuras singulares, nobles, incomprendidas o no muy bien tratadas en su tiempo por la propia Institución que hoy las elogia y las usa como legitimación a posteriori. En un recuerdo, acaso fugaz, de gentes como fray Pedro, rara, extraña, de conducta poco menos que incomprensible para nuestra sensibilidad mayoritaria actual.

 

Y es que permanecemos en lo que se ha llamado el silencio de Dios. Un estruendoso silencio que se ha podido escuchar en todas las épocas, en especial cuando la zozobra y la tribulación se hacen más perceptibles. En el Eclesiastés, libro sapiencial del Antiguo Testamento que más que hebreo parece texto del helenismo, del estoicismo, se trata de encarar la condición humana, el vacío del corazón y del sentido de la vida, cuando no se embarca en la aventura espiritual de resultado incierto. Una búsqueda heroica, difícil, incomprendida y casi incomunicable, como la emprendida por San Pedro de Alcántara, San Juan de la Cruz, Miguel de Molinos o Santa Teresa de Ávila.

Hoy nos encontramos incursos en un proceso revolucionario en Occidente. Los pilares básicos de la Cultura occidental, el Cristianismo, la Ilustración, la Tradición iniciática, la Libertad, están siendo atacados dentro del embrutecedor y esclavizante proceso de demolición programada, a mayor gloria de un funesto NOM, de todo lo que tiene que ver con el Mundo del Espíritu. De la Metafísica. De las Tradiciones y Culturas nacionales reflejo y manifestación de su desain histórico.

Nos separa mucho del siglo XVI aunque podamos estar en los mismos lugares donde entonces estuviera fray Pedro. Hoy, relegada o casi abandonada la Ascética, perdido o disminuido el sentido metafísico de la existencia, la visión moderna de la experiencia mística, además de con el ejercicio habitual de la meditación, se relaciona con la Psiconáutica y el empleo de sustancias enteogénicas. Son muchos los investigadores metafísicos que por curiosidad, especulación científica o por no resignarse a la desesperación espiritual hoy tan frecuente o más que en otras épocas, buscan alternativas y el propio sentido de la vida. Unos de ellos son los llamados psiconautas, los investigadores con sustancias enteogénicas características de las antiguas tradiciones del mundo chamánico o de ciertas religiones. Criticados por los que consideran este camino un atajo peligroso o acaso virtual o engañoso, sabemos, empero, de su carácter universal, ya que el empleo de sustancias enteogénicas forma parte de casi todas las tradiciones religiosas e iniciáticas de la humanidad a lo largo del tiempo.

Aldous Huxley, autor de lúcidos e importantes ensayos tales como Los límites de la Percepción,  Cielo e Infierno, Filosofía perenne, El Fin y los medios o Moksha, lo resume muy bien en dos de sus novelas humanistas Un Mundo feliz y La Isla. En la primera el soma es empleado por el poder como instrumento de control social, de adormecimiento espiritual, como forma de anulación de la libertad. En cambio, Huxley nos explica en su novela crepuscular La Isla como la medicina moksha puede utilizarse como apertura de la conciencia para trasladar los límites de la percepción mediante la experiencia visionaria y lograr, esta vez sí, un mundo más feliz al no haber roto sus lazos con el Espíritu.

Pero el asunto es casi tan viejo como el mundo. Forma parte de las tradiciones chamánicas y de muchas otras religiosas o esotéricas. Variaban las sustancias, procedentes de las especies botánicas más comunes en cada biotopo, y los rituales ligados a una mitología o teología. Sin embargo, siempre existía alguna forma de práctica ascética previa, pues de lo contrario el viaje, la visión, pudiera ser indeseable o incluso funesta.

Por su importancia para la Cultura occidental cabe recordar aquí los Misterios eleusinos. Hoy sabemos que allí se empleaba una sustancia enteogénica, el kykeon. Si atendemos a las investigaciones de Hofmann, Wasson y Ruck, probablemente elaborada a base de cebada, menta y el esclerocio del cornezuelo del centeno o de otras gramíneas abundantes en las llanuras griegas, que permitía a los iniciados, llamados epoptes, la visión directa de lo sagrado. Una visión de tal importancia radical que originaba un antes y un después en sus vidas.  Algunos de sus componente químicos son similares a los del LSD obtenido mediante síntesis por Hofmann en los laboratorios Sandoz. Un sacramento de efectos reales y no meramente simbólicos.

Eleusis se encuentra estrechamente vinculado con nuestra Cultura y Filosofía, especialmente con Platón. Pero en todas partes y tiempos, de uno u otro modo, se han empleado sustancias enteogénicas con carácter sacramental. El Doctor Allegro, uno de los investigadores de los famosos manuscritos del Mar Muerto, vinculaba el propio Cristianismo primitivo a la amanita muscaria en su controvertido libro The sacred mushroom and the Cross. La amanita muscaria es un hongo muy empleado en muchos lugares y tiempos, estudiado por Mircea Eliade en Siberia. Del famosísimo soma de los vedas no se conoce su naturaleza exacta. Para algunos investigadores se trataría de la ya citada amanita muscaria. Para otros autores se trataría, en cambio, del Peganum harmala, conocida como ruda siriaca. Y para otros de la pulpa fermentada de Asclepios acida.

En África el enteógeno más conocido es la iboga empleada en el culto bwiti. Pero donde más sustancias enteogénicas se han encontrado es en América, sobre todo en el Centro y el Sur. La famosa experiencia de los esposos Wasson en la sierra de Oaxaca supondría un antes y un después en la comprensión occidental de la antigua y polémica cuestión de la ingesta de enteogénicos con fines sacramentales de acceso al mundo espiritual. Gordon Wasson convenció a la luego archifamosa chamana y curandera María Sabina para que le permitiera participar en una velada místico- ritualística indígena con “niños santos”, hongos del género Psilocybe. La experiencia místico estético epistemológica resultaría deslumbradora, apabullante. Wasson saldría transformado de este profundo contacto con lo numinoso. El propio Camilo José Cela dedicaría un Oratorio homenaje a la noble figura de la chamana mejicana.

Ciertos cultos basados en hongos ya habían sido documentados por algunos de nuestros cronistas de Indias, casi todos contemporáneos de san Pedro de Alcántara, así, por ejemplo en la Historia general de las cosas de Nueva España de fray Bernardino de Sahagún o las obras sobre Botánica americana de Francisco Hernández. O los Ritos antiguos de sacrificios e idolatrías de los indios de Nueva España de fray Toribio de Benavente y el Libellus de hierbas medicinales Indias de Martín de la Cruz, dentro del estudio de tradiciones indígenas como en el Manual de ministros de indias para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas de Jacinto de la Serna, la Crónica mejicana de Fernando de Alvarado o la Historia de las Indias de Nueva España de Diego Durán.

Como es bien conocido, el peyote o la ayahusca son empleados hoy por diversas Iglesias o grupos religiosos.

 

Pese a nuestro anhelo de dar cuenta del mundo, acaso el Cosmos debiera reconocerse como una ilusión. Para los Vedas la única realidad susceptible de ser pensada es el Ser, es decir, el Uno. Para los Upanishads la palabra sagrada OM identifica a las criaturas con el Uno. OM, sOMa. Algo semejante al planteamiento cristiano occidental de “Mi Padre y yo somos uno” o “El Reino de Dios está dentro de ti”. El Uno ha sido llamado con distintos nombres según las diferentes tradiciones religiosas o iniciáticas, pero siempre la meta del buscador espiritual es hacerse uno con ese Uno.

Lo que se capta mediante la contemplación debe dispensarse en forma de Amor” (Maestro Ekhart). Amor y pensamiento. Tal es el trabajo propio de los verdaderos buscadores espirituales de todos los tiempos, empleen o no atajos psicogénicos.

Tal es la lección, el mensaje, que los místicos del Cristianismo de nuestra propia Tradición española, nos envían hoy a los desconcertados náufragos de una civilización zozobrada, como luminosos cuásares perdidos en la inmensidad de las tinieblas, desde las remotas y al tiempo íntimas estrellas flamígeras de su propia realización espiritual.

Porque, como nos recordaba un poeta en el exilio, el gran Cernuda, “no es el Amor quien muere, que somos nosotros mismos…

 

 

 

La plaga de la langosta

Con lo de la langosta no me refiero al brillante gobierno socialcomunista de Su Majestad con su abigarrada y voraz horda de sectarios, fanáticos, censores, represores, embusteros, cínicos, psicópatas, preciosas ridículas, catedráticos lisérgicos, astronautas en órbita excéntrica, vendedores de burras ciegas, agentes venezolanos, lúbricos íncubos nocturnos aeroportuarios, shoshos, pishas enmucetados y demás tropilla desconcertada.

Tampoco a una nueva inoportuna factura de banquete mariscada de heroicos sindicalistas con cargo a ERE o el erario.

No. Me refiero a un bicho pernicioso al que le ocurre como a los socialcomunistas que si es malo a nivel individual resulta terriblemente nocivo en grandes bandadas. Por eso fuera una plaga bíblica que hoy, bien por naturaleza o por premeditada ingeniería del crimen globalista, ataca de nuevo. Los onerosos expertos del habitual tente mientras cobro lo achacarán al cambio del clima climático climatizable o sorosiano, pretexto tan socorrido y “científico” que lo mismo vale para un roto que para un descosido.

Los animalistas las disculparán porque según su necia mentalidad los bichos que en realidad molestan y son perjudiciales y dignos de ser exterminados son los humanos, menos ellos claro está. De modo que las langostas, langostes y langostos están en su derecho de provocar hambrunas y penosas migraciones humanas. Claro que se ve muy bien la cosa desde la ciudadela urbana. Oportunamente protegidos por las barreras que la Civilización opone a las más indeseables acciones de la naturaleza.

Los urbanitas siempre han tenido una cierta querencia al tema pastoril. Una protesta sui generis de la cultura y una vuelta fingida y más falsa que la honradez socialista o el virgo de la Celestina, a lo elemental del vivir, al primitivismo indigenista amazónico o del Ampurdán. Querencia que se agudiza cuando la gente se puede permitir el lujo de sentir una suerte de fatiga, de cansancio en su vivir. Cervantes lo explica en la Galatea, Lope en la Arcadia, o Menéndez Valdés en sus Églogas pastoriles. Y nuestros ignorantes actuales se lo creen porque lo dice la tele y lo repiten la plaga de mercenarios tertulianos. Las estrofas cambian y ahora se emplea la prosa a la que se le da prestado toque «cientificista» para que mejor cuele. Y si no, el barriobajero habitual de la más refinada audiencia.

Pero desgraciadamente la amenaza de la langosta es real: los datos son escalofriantes según la FAO.

Solo uno de los enjambres de langostas del desierto compuesto por millones de insectos hambrientos observado en el norte de Kenia tenía unos 2.400 kilómetros cuadrados, tan extensa como la superficie del área metropolitana de París.

Al parecer la dinámica de poblaciones de esta plaga está muy íntimamente ligada al régimen de lluvias, de modo que la aridez frena el crecimiento de las poblaciones de langostas y la humedad lo potencia. Una barrera pluviométrica estaría en torno a los 200 milímetros anuales. En países desérticos como Arabia Saudita llovíó mucho más en años anteriores y es posible que tal sea una de las causas más importantes de la dimensión actual de la plaga.

Se calcula que podría afectar a unos trescientos cincuenta millones de personas en África oriental que ven terriblemente afectadas sus posibilidades de alimentación. Tras arrasar cultivos en Kenia, Somalía  o Etiopía, también se desplazan sus movimientos migratorios a Eritrea y Uganda. Y en dirección a Asia: Irán, Pakistán y la India, en donde ha devastado extensas áreas de cultivo.

Si no se pone freno a la plaga a partir de la primavera o del verano se podrían producir terribles hambrunas y una estampida hacia Europa de gentes desesperadas en busca de comida.

Tanto si se trata de una maniobra globalista premeditada en la línea del llamado Plan Kalergi o de una simple acción natural de escasa influencia antrópica, las consecuencias pueden ser terribles. Cierto flamante ministro sanchista acaba de sostener con cara de piedra, lengua de trapo y parece que en serio, que España necesita unos diez millones de invasores más. Él los llama migrantes, pero me temo que esa abundante remesa pudiera completarse en pocas semanas si no se hace nada para acabar con la amenazante langosta del desierto.

Para colmo, otro factor de preocupación o irresponsabilidad más. El Senado italiano va a permitir el enjuiciamiento del ex ministro Salvani no por ningún delito común sino por la opción política programática de intentar poner freno a la invasión de las costas italianas por gentes, triste mercancía de la nueva trata, procedente de África. Un aviso a los que se oponen a las funestas directrices globalistas de facilitar la invasión musulmana y negra en Europa.

Sin embargo, se acaba de conocer una buena noticia: la aprobación judicial internacional de la legalidad de las llamadas devoluciones en caliente de invasores violentos. Se trata de una cuestión doblemente paradójica. Primero, el que nadie ajeno meta sus narices y puñetas en lo que constituye, o debiera constituir, una decisión soberana de cada Estado, la forma de protección de sus fronteras. Segundo, el nutrido coro de plañideras bien alimentadas que se lamentan de algo tan elemental como la posibilidad real de proteger las fronteras y con ellas el estado de derecho y la convivencia pacífica amenazada por los invasores.

 

 

 

 

 

Arte y tiempo, en el recuerdo

 

«Ya, dulce amigo, huyo y me retiro

de cuanto simple amé: rompí los lazos.

Ven y sabrás al grande fin que aspiro,

antes de que el tiempo muera en nuestros brazos.»

 

Ya ha pasado más de un siglo desde la publicación de la primera entrega de lo que se ha venido en llamar En busca del tiempo perdido. Fue una publicación algo accidentada. Proust había pretendido que la primera parte de lo que luego fuera la famosa saga fuera publicada por Gallimard, la prestigiosa editorial vinculada a André Gide y la Nueva Revista Francesa. Gide rechazó el original enviado por el escritor, cosa de la que más tarde se arrepentiría hasta la rectificación. Tras otros intentos fallidos por fin Grasset acepta publicar Por el Camino de Swann pero por cuenta del propio Proust. Estamos en el otoño de 1913, justo nueve años antes de su muerte.

Tras finalizar la terrible Gran Guerra, Gallimard publica A la sombra de las muchachas en flor. En su época a Proust se le negó la Academia como también el Nobel. Ahora, cuando improvisamos esta glosa un poco en la estela proustiana, es decir como un devenir sin argumento de la conciencia, la verdad es que no sabemos si nos separa de Proust y su mundo solo un siglo o mucho más.

La obra viene a ser como una reelaboración estética de experiencias vitales. El misterio del devenir del tiempo es que no existe sino como disolución de ellas mismas. Creo que ese proceso de destrucción es lo que en el hinduismo se achaca a la misión de Shiva.

En uno de sus ensayos Proust especulaba con la muerte de las catedrales derivada del paso del tiempo y la supuesta extinción del Catolicismo. Excepto para algunos pocos sabios investigadores de rituales, liturgias y significados, las catedrales serían para la sociedad de tal época monumentos ininteligibles. No lejos de la pequeña villa de Illiers abandonada por motivos de salud, tan ligada a sus recuerdos de infancia y adolescencia luego reconvertida en la mítica Combrey, se encuentra Chartres con su famosa catedral gótica.

Un testimonio de un arte sagrado, es decir con un espacio y un tiempo diferente de los profanos, cada vez más incomprensible. Como también lo es el Partenón para nosotros, donde ya no mora Atenea la bella diosa de ojos glaucos, del olivo y la lechuza, símbolos de la sabiduría, la armonía y el arte.

Proust también participa de planteamientos estéticos de otros grandes autores contemporáneos. Como Joyce, al que conoció poco antes de morir, observa la realidad del lenguaje como algo con vida propia y forma casi autónoma del hablante. El lenguaje, ¿nos sirve o nosotros le servimos a él? Somos criaturas del lenguaje. De la sublimidad del lenguaje musical de Mozart, Bach, o el literario de Dante o Cervantes a la degradación chabacana del incierto y tosco del lumpen o la germanías degradadas de la chusma envidiosa resentida y semi analfabeta que ha aupado al terro golpe narco gobierno social comunista. De la elevación espiritual de La Flauta mágica al torpe balbuceo de Molly Bloom en el monólogo interior del Ulises.

En busca del tiempo perdido es una obra en la que las cosas discurren ante el artista y observador sin apenas guión o plan preestablecido como sucedía en las grandes novelas de Balzac, Dostoievski o Galdós. La propia personalidad al igual que la luz blanca puede descomponerse en diferentes colores o formas de vida, sentimientos e interpretación.

Esta es también la visión del Pessoa desenvuelto en multitud de heterónimos. Pero también existe un Pessoa ortónimo, una última unidad de conciencia que agruparía las diferentes concepciones, los diferentes seres. En cierto modo somos pensamiento, una realidad mental de Dios. El poeta portugués lo explicaba así a un compañero de la revista Orpheu: “es sincero todo lo que escribo bajo los nombres de Caeiro, Reis y Álvaro de Campos. En todos ellos he puesto un profundo concepto de la vida, diferente en los tres, pero siempre gravemente atento a la importancia misteriosa de existir.”  Cuando Saramago desarrolla la biografía del heterónimo pessoano Ricardo Reis tras la muerte del poeta portugués juega con una paradoja del tiempo. Y es que como nos muestra Proust existe una realidad metafísica integradora. Algo más que lo mero actual. Incluso, aún sería más: lo Real es lo que no es Actual lo que permanece después del hecho, de la propia noticia o peripecia. Cuando nos quedamos en el solo fenómeno no comprendemos el noúmeno. El Arte Real debe buscar esa meta de superación del fenómeno.  Pero cada heterónimo pessoano desdoblado o recreado al modo hermético constituye también una faceta o variedad del Ser. En cierto modo, una forma de desarrollo y comunicación de un ideal o de un mensaje. Algo semejante a lo que de una manera tan cruel y paradójica nos cuenta Borges en El Jardín de los senderos que se bifurcan.

Para el hombre actual también la tradición griega, Atenea y su significado simbólico y metafísico quedan ya muy lejos en  el Tiempo. Entre la Acrópolis medio decrépita y nosotros hay muchos siglos y muchas ideas. La ciudadela sagrada del alto de la colina ateniense desconcierta al visitante actual envuelto entre numerosos grupos de turistas como desconcertó a un solitario Renan porque fue una idea, un ideal, que no habría dejado suficiente honda huella. Acaso porque la Idea, la Abstracción, la Armonía, la Razón universal, habrían sido separados de la emoción y más tarde de-construidos con los experimentos de las viejas vanguardias ya periclitadas. Sentimientos y emociones estéticas que y nunca habrían podido ser recuperados luego tras una especie de histéresis estética que supone el drama actual del arte en el mundo de hoy en manos de mohatreros y mercaderes sin escrúpulos. Un hoy en el que son dominantes sentimientos superficiales y emociones descontroladas en un vacío racional, una forma de adanismo e indigenismo paradójicos productos de un globalismo salvaje que arrasa con las Culturas y las Tradiciones.

Tampoco Azorín, nuestro pequeño filósofo del tiempo, el mismo que se preguntaba a dónde había ido la vieja espiritualidad ibérica del templo de Elo, está muy presente en nuestras inquietudes estéticas actuales. El populacho ignaro en el Poder diría que Azorín solo es un fascista cuyo recuerdo debiera ser perseguido por el nuevo código penal de los salvajes devastadores. Pero si que es cierto que casi nadie conoce ya hoy el santuario de Elo, ni las influencias de pitagóricos y egipcios en la cultura española de hace más de dos mil años. Y solo un poco más del Siglo de Oro.

Nadie conoce a nadie. El Gran Hermano nos conoce a todos.

 

CONVOCATORIAS. Presentación de libro de Poesía en el Ateneo de Cáceres

Hoy miércoles doce de febrero en la sede del Ateneo de Cáceres, calle general Ezponda 9, a partir de las ocho de la tarde, Agustín Luceño presentará el libro de Fran Ignacio Mendoza Antología del abismo. 

 

Se trata de un libro de poesía cuyo título es muy sugestivo y parece inspirado en la Teoría de la expresión poética de Carlos Bousoño o en Lo Numinoso de Rodolfo Otto.

 

 

 

 

 

 

El Pantano, según Q

Como me explica mi amigo Antonio, en EEUU se emplea la frase “drenar el pantano” para referirse a la lucha sin cuartel contra el Deep State o Estado Profundo gobernante en la sombra con absoluta tranquilidad hasta la llegada de un proscrito como Trump. De ahí la actual lucha sin cuartel entre el presidente republicano y el poder oculto del que el famoso impeachment fallido ha sido una de las más recientes e importantes escaramuzas conocidas.

En esta labor de “drenar el pantano” en lo que a información se refiere, se ha destacado un misterioso agente o figura conocida como “Q”, al que algunos consideran un heterónimo o pseudónimo del propio presidente norteamericano o de una persona muy ligada a él. Otros consideran que es una especie de portavoz de cierto grupo patriótico militar.

Para Q el “pantano” se caracterizaría entre otras cuestiones por:

Preferir el Poder a la Justicia.

Emplear artimañas, engaños, falsas banderas, trucos, propaganda, como instrumentos.

No existe moderación en el pantano. Todos son radicales sin frenos.

Querer desarmar a la gente común

Porque casi todos los medios de comunicación promuevan y repitan sus propagandas y falsas noticias e interpretaciones.

Promover una especie de nueva religión que tiene entre sus pilares básicos la mohatra del cambio climático y la política de género.

Instalar el “Big Brother” orwelliano, un estado policial de control y vigilancia de la ciudadanía, que utiliza la moderna tecnología.

Como puede verse el problema se va extendiendo con el siniestro globalismo impulsado por la plutocracia financiera internacional, e instrumentado entre otros por el Partido demócrata y el neomarxismo cultural.

Un partido digno de toda sospecha del que el falsario presidente del Gobierno de España viene a ser una especie de franquicia. Todas estas características o consignas se van cumpliendo de modo inexorable con el presente gobierno social comunista. Incluso en lo de desarmar la población cabría pensar que los actuales intentos de prohibir la caza so pretexto animalista van en ese mismo sentido.

Mientras escribo este texto, con tramitación rápida como puñalada de pícaro, se ha aprobado la ley de eutanasia, un asunto muy complejo y delicado en el que habría que hacer muchos distingos y tomar las debidas precauciones. En teoría, una medida filantrópica dirigida a evitar sufrimientos innecesarios. Pero visto el precedente de la ley del aborto que en principio iba a ser de aplicación a casos excepcionales pero siega cien mil vidas cada año cabe temerse lo peor: la impunidad del abuso.

Por desgracia, a diferencia de EEUU, aquí la dictadura avanza sin que el Régimen borbónico le ponga freno. Al revés, la amenaza principal para la sociedad y la nación hoy procede de las propias instituciones de la Monarquía. El pantano español no sólo no se drena sino que cada vez parece más lleno. De modo que de dichas instituciones no cabe presumir demasiadas esperanzas. No obstante, algunos recientes movimientos escandalosos, sino meramente delictivos, del gobierno de Su Majestad nos están colocando en el punto de mira del amigo americano. Si el falsario no lo impide con alguna de sus trampas, el Rey visitará la Casa Blanca el próximo 21 de abril invitado por el presidente Trump. Aunque sólo sea por agarrarse a un clavo ardiendo acaso una carambola geoestratégica o una actuación contra el narcotráfico internacional pueda salvarnos del desastre al que fatalmente parecemos abocados.

 

 

 

 

 

Once de Febrero

Hoy martes once de febrero no está de más recordar que tal día como hoy de 1873 se iniciaba la agitada Primera República tras la salida de España de Amadeo de Saboya. Pese a ser una persona bienintencionada y ajena a corrupciones, parcialidades y camarillas palaciegas, o quizás por eso mismo, su reinado fue saboteado y no llegó a cuajar. También es verdad que su principal valedor, el general Juan Prim, había sido “oportunamente” asesinado unas horas antes de su llegada a España.  Un magnicidio, el primero de una serie de estratégicos asesinatos de presidentes del gobierno españoles que nunca llegaría a esclarecerse del todo, acaso por ser resultado de una conspiración de gentes muy poderosas.

En setiembre de 1868, tras La Gloriosa la reina Isabel II había huido según cuenta el experto en esperpentos borbónicos y de lo otros, Ramón María del Valle Inclán: “Doña Isabel puso píes en polvorosa, tirando los trastos de reinar, porque el cristo revolucionario la sorprendió en lugar vecino a la frontera, donde tomaba los baños de mar tan saludables para el humor herpético”.

Don Amadeo fue el único que se prestó a ser rey de España casi por caridad, tras una pintoresca búsqueda de candidatos a la Corona española por diversas cortes europeas, a la que no es ajena como resultado indeseado la guerra franco prusiana de 1870.

Pese a que frases célebres triunfalistas como la de que “los directores de los partidos republicanos estamos unidos para todo”, el mismo Valle ponía las cosas en su sitio: “¡Bah! Desengáñese El Motín, las cosas suceden cuando Dios quiere, y peor que la desunión republicana es hablar de ella como lo hacen algunos periódicos de la cáscara amarga, pinto el caso que diría el novelista montañés”.

La Primera República no llegó a durar un año. Apenas once meses de sobresalto en sobresalto y de violencia en violencia hasta que a primeros de enero de 1874 se pusiera piadoso fin a la aventura.

Su fracaso no es de extrañar porque se trataba de imponer una República federal. Cuando se proclama la I República, España parece estallar en pedazos, dando lugar a una abigarrada pepitoria de cantones, y localismos que impiden el gobierno. Dos presidentes catalanes, Figueras y Pí y Margall; y dos andaluces, Salmerón y Castelar todo ello en menos de un año. Y don Emilio gobernando por decreto con las Cortes suspendidas desde finales del verano. Catalanistas federalistas supuestamente progresistas, aliados con la irredenta carcundia carlista y la ayuda de violenta gente del bronce, protagonizaron una etapa especialmente siniestra de la Historia de España.

La desconexión entre las instituciones oficiales y la sociedad real era apabullante. Se gobernaba a trompicones sin el control efectivo del aparato de Estado, mientras el caos agravado por la subversión violenta de carlistas y federalistas se cebaba contra la población civil.  En setiembre, Castelar intentó reconducir la situación pero ya era demasiado tarde. Clausuró las sesiones parlamentarias y gobernó por decreto. Cuando ya en enero de 1874 quiso someterse a una moción de confianza, su amigo el gobernador militar de Madrid, el general Pavía, le aconsejó que no lo hiciera porque la iba a perderla y entonces «no iba a quedar más remedio» que intervenir. Así fue.

Ahora que una nueva feroz tropa desarrapada y santiguadora de bolsillos ajenos trata de imponernos otra constitución federal conviene recordar las peripecias del debate parlamentario mientras se discutía.  Y la voz del diputado canario don Fernando León y Castillo sigue siendo de plena actualidad.

Y es que había gente sensata y no todos los republicanos estaban afectados por las ideas federalistas del barcelonés Pí y Margall entre otros. Los sectores más conscientes de la situación ven venir el desastre en la impotencia. El proyecto de nueva constitución republicana federal es arrumbado en agosto tras las intervenciones entre otros de diputados como León y Castillo, cuyo lúcido discurso en las Cortes durante una memorable sesión de debate acerca del proyecto constituyente debiera ser recordado para una mejor memoria histórica y educación para la ciudadanía.

Insistimos. Este asunto no acaba en el siglo XIX. Contra la opinión de Ortega, los defensores del Estado integral republicano como Azaña pensaban que los estatutos de autonomía servirían para reforzar a España y la república, pronto se vio que los sectores más extremistas los consideraban como una plataforma para la escisión. Ortega demostró conocer mucho mejor lo que son capaces de dar de sí nuestros separatistas que el polémico político alcalaíno.

En ninguna de las experiencias republicanas anteriores cabe hablar de una constitución federal. La idea “federal” en la tradición española, salvo los pimargalianos y los anarquistas bakuninistas, como mal menor,  probablemente era más frecuente entre los monárquicos partidarios del Antiguo Régimen. En efecto éstos contaban con el régimen de fueros, jurisdicciones locales y privilegios como una barrera para la libre circulación de las ideas, las mercancías y los hombres propias del sistema liberal, si se evitaba la unidad de acción en todo el territorio, sería más fácil mantener los privilegios y en general el status quo pre-existente.

Estamos ahora en periodos tumultuosos con una cierta sensación de final de etapa.  Las instituciones fallan de nuevo. La gente más lúcida o conocedora de nuestra Historia cree necesario un cambio en profundidad. El presente sistema autonómico se revela insostenible o incompatible con la conservación de logros sociales, o con una salida pronta y razonable de la crisis del Régimen para la mayoría de la gente que sufre sus consecuencias.  Sin embargo, algunos partidos, bien que en cierta decadencia intelectual y de influencia política siguen proclamando su federalismo. Un federalismo asaz curioso porque a diferencia de otras naciones y procesos históricos se hace para separar no para unir o integrar.

Uno de los precedentes autóctonos de la actual deriva confederal autonómica o de la unión contra natura entre el socialismo hispano y sus aliados nacionalistas y golpistas son los cantones decimonónicos, una especie de átomos de soberanía radioactiva resultado de la fisión nuclear de la antigua soberanía española. Los cantones son una manifestación del particularismo ibérico en un tiempo que como decía el portugués Ramos Oliveira, “cayó el gobierno de España en manos de Cicerón cuando más hubiera necesitado a César”.

Aunque hoy las luchas entre CCAA son pacíficas, limitadas por el momento al mejor saqueo o arrebañado de presupuestos a la mejor gloria de los caciques territoriales que las dirigen, durante la Primera República hubo combates violentos entre los cantones. Por ejemplo entre el cantón de Sevilla y el de Utrera. La escuadra fondeada en Cartagena, la más moderna y con planchas de acero en el casco, fue confiscada por el cantón cartagenero rebelde al gobierno republicano y se fue a bombardear a la peligrosa potencia extranjera de Alicante. Cuando el pueblo de Jumilla se declaró soberano anunció solemnemente que:

“Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras, y sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y  traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá, como los héroes del dos de mayo y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia, y a no dejar de Murcia, piedra sobre piedra.”     

No sabemos si los intereses beneficiarios de la España autonómica se encastillarán al modo numantino hasta que del llamado Estado del Bienestar tampoco quede piedra sobre piedra. Pero sería bueno aprender de nuestras anteriores experiencias históricas, sobre todo cuando resultaron fallidas como nuestra Primera república.

En estos momentos en que el presente desencuadernado Régimen monárquico, amenazado por la abigarrada patulea sorosiana, se desacredita y deslegitima a la vista del más topo, uno de los factores fundamentales a tener en cuenta es el del mal llamado federalismo. Un vicio interesado de catalanes pero azuzado por conocidas potencias extranjeras que pueda terminar de acabar con lo poco que nos queda de soberanía.

Cabe hacerse una vez más las dos preguntas básicas:

¿Para qué federar lo que ya está unido?

¿Cuál es el átomo indivisible de soberanía a federalizar?

Bajo el chantaje, cabe la posibilidad de que ya esté apalabrada en secreto una modificación de la lamentable constitución del 78, pero en un sentido en verdad contrario al deseable para el bienestar de la nación y de los españoles, que es el refuerzo de la unidad y de las fuerzas centrípetas.

Y es que el conocimiento de la Historia parece que sirve de poco salvo para particulares vendettas sectarias.

 

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