Alfonso De la Vega

La Garita de Herbeira

Artículos, solfas y epistolarios

23 de abril. El Quijote y la Música. Homenaje a Cervantes y al Libro

Nota previa para el amable lector

        Los nombres resaltados en granate de los títulos de las obras mencionadas son enlaces a muestras de las correspondientes representaciones musicales. Para facilitar su audición se  recomienda abrir dos veces la presente entrada. Una para la lectura mientras se reserva la otra para abrir los sucesivos enlaces y poder escuchar las interpretaciones musicales seleccionadas procedentes de youtube. 

 

Arturo Schopenhauer, el filósofo de la Voluntad, explica en su tratado sobre El Mundo como Voluntad y representación que “la música constituye por sí sola capítulo aparte. En ella no encontramos la imitación o reproducción de una Idea de la esencia del mundo, pero es un arte tan grande y magnífico, obra tan poderosamente sobre el espíritu del hombre, repercute en él de manera tan potente y magnífica, que puede ser comparada a una lengua universal, cuya claridad y elocuencia supera en mucho a todos los idiomas de la tierra…Desde nuestro punto de vista que está caracterizado por el efecto estético, tenemos que reconocerla una importancia mucho más seria y profunda y que se refiere a la esencia interior del mundo y de nuestro yo, y en este respecto, las relaciones numéricas en las cuales se resuelve no deben considerarse como lo significado, sino como el signo. Pues con relación al mundo deben conducirse, en cierto modo, como la representación a lo representado, como la copia al modelo, y esto lo deducimos por analogía con las otras artes, a todas las cuales es propio este carácter”.

Y continúa el filósofo inspirador de las ideas estéticas de Wagner en un anejo a su obra dedicado expresamente a la Metafísica de la Música: “entre las producciones de la música y el mundo como representación o naturaleza debe existir, no solo semejanza sino paralelismo completo…la música, que no es, como las demás artes, una representación de las ideas o grados de objetivación de la Voluntad, sino que representa a la Voluntad misma directamente, obra sobre la voluntad al instante; esto es sobre los sentidos, las pasiones y la emoción del auditorio, exaltándolos o modificándolos”.

Cervantes, conocedor del mundo de la iniciación, y uno de los exponentes españoles más preclaros de la filosofía de la voluntad, ¿pues qué es la aventura de don Quijote sino la de la Voluntad en su intento de ejercer el mundo de los valores?, emplea la palabra “música” hasta veintiuna veces en El Quijote.

Suele ir asociada a momentos de especial relevancia de la obra como corresponde a su inventor Apolo, el también padre de la Poesía. El logos solar. Como síntoma y causa a la vez de alegría, felicidad o bienestar: “la música siempre es indicio de regocijos y fiestas”; ó: “pero viendo que la música se había vuelto en sollozos y lastimeros ayes”.  ”Sino un son de una suave y concertada música formado, con que Sancho se alegró”.

En casa de los duques don Quijote, que sabe tocar la vihuela e incluso canta, come con música como Pacheco, el suegro de Velázquez, nos relata que hacía El Greco en su casa toledana.

Para don Quijote la música resulta inseparable de la propia caballería andante y de sus más profundos ideales. Así cuando se elige un nombre para su dama, el ideal, la propia alma del caballero desde el punto de vista iniciático, observa que el nombre de Dulcinea le parecía bien pues era “músico y peregrino y significativo”. O bien: “señora, donde hay música no puede haber cosa mala. Tampoco donde hay luces.” O como inspiración para pensar: “envuelto en los pensamientos que le habían causado la música de la enamorada Altisidora”. Ya que “la experiencia me mostraba que la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu”.

El poeta Cernuda mantenía la misma idea en su exilio mejicano cuando nos recuerda que: “Aún queda la sala del concierto, aún puede el hombre dejar que su mente humillada se ennoblezca”….cuando la música suena …”en las ruinas del cielo de los dioses”.

El doctor Eduardo Alfonso, el gran médico naturista y miembro de varias sociedades metafísicas e iniciáticas, explicaba la importancia de la música desde el punto de vista científico, anatómico y fisiológico: “es notable por todos los estilos que el sentido del oído no tenga una correspondencia clara con determinado sistema orgánico como la tienen los demás sentidos… Pero he aquí  que cuando la gama de sonidos es combinada según excelsas leyes musicales… el sentido del oído adquiere un elevado rango. Se convierte en la entrada del aparato pineo-hipofisario, de funciones tan trascendentales como mal estudiadas. Estas glándulas son los órganos donde se manifiestan las más elevadas operaciones intelectuales del ser humano. Y he aquí que encontramos la importantísima misión del sentido del oído, cuando pensamos que existen ciertos acordes y sonidos, abundantes en los cantos litúrgicos religiosos, en las obras de los grandes maestros y en la articulación de ciertas palabras (mantras) que tienen la particular influencia de intensificar las pulsaciones de la hipófisis en los sujetos sensibilizados y educados para ello”.

Quizás aquí pudiera encontrarse la explicación del uso de ciertas palabras de poder, del canto litúrgico como el llamado gregoriano o los sonidos mántricos del lamaísmo.

El Quijote ha sido una buena fuente de inspiración musical a lo largo del tiempo. En efecto, son muchas las obras que se han inspirado en nuestro Libro sagrado por antonomasia. Unas, intentando recoger el espíritu, siempre difícil de traducir a otros géneros artísticos de la magna obra. Otras, basadas en la recreación de algunos episodios aislados de la misma. Otras más, quizás por el mero oportunismo de asociar su propio título al mito inmortal y universal.

Entre las varias docenas de obras de tema quijotesco alemanas, inglesas, francesas, italianas, incluso portuguesas, suizas y de otros países, además de las españolas, cabe recordar hoy aquí algunas de gran interés.

Por ejemplo, la primera de todas ellas, y probablemente quizás una de las más compenetradas con el verdadero espíritu cervantino, fue la que escribió en 1694, un año antes de su absurda muerte por pulmonía, Henry Purcell el insigne organista de Westminster, con el título “The comical history of don Quixotte”, de la que se puede destacar una especie de himno a la Institución de la Caballería, cuyo abolengo se halla en el Cielo mismo, con san Jorge, (tenor), el Genio de Inglaterra, (soprano) y un clarín.

Como puede observarse, hay una relación entre esta Obra de Purcell y el mito iniciático de San Jorge y el dragón de antiquísimas resonancias tradicionales.

Junto a esta aproximación al mito cervantino del gran genio inglés del barroco, cuya biografía guarda cierto parecido con la de Mozart, destacan también, en una prueba más de la influencia española en la cultura alemana, las bellas recreaciones de Telemann, “Ouverture burlesque sur don Quichotte” de 1721, en la que el gran músico magdeburgués, más celebrado entre sus contemporáneos que el mismo Bach, resalta los aspectos más cómicos de la obra. Aquí la suite completa grabada durante un concierto en vivo. Y también su Don Quijote en las bodas de Camacho.

O las de otro genio precoz como Mendelssohn, Das hochzeit von Camache , en la que se introduce también el tema de la cueva de Montesinos, momento fundamental para comprender el sentido simbólico e iniciático de la obra cervantina.

Mucho más conocidas son, sin embargo, las Variaciones Fantásticas de Richard Strauss, estrenadas en Berlín en 1897.

El italiano Antonio Salieri, el rival del genial Mozart, estrenó en Viena en 1771 un divertimento teatral titulado “don Chisciotte alle nozze di Gamace”.

Antonio Rubinstein, gran amigo de España, e ídolo en su momento del público madrileño, es autor de un poema sinfónico con el nombre de Don Quichotte, estrenado en Berlín en 1875.

Philidor es el autor de una ópera bufa estrenada en 1762 con el título de “Sancho Pança Gouverneur dan´s l’isle de Barataria. Sin embargo, el libreto sigue muy remotamente la peripecia del escudero en la aragonesa población de Alcalá de Ebro, en la que Cervantes desarrolla la peripecia como buen gobernante de Sancho y demuestra entre bromas y veras su conocimiento de Platón y de las lúcidas teorías sobre el buen gobierno, definidas por el filósofo griego y otros autores.

Entre las obras españolas, además del reciente estreno de una ópera de Halffter en el Teatro Real de Madrid, la más interpretada es la conocida y excelente obra, híbrida de representación y sinfonía, “El Retablo de Maese Pedro” del gran maestro gaditano don Manuel de Falla. Estrenada en 1923, primero en Sevilla como suite sinfónica y luego en París, en versión escénica realizada bajo el patrocinio de la princesa de Polignac con tres voces: las del héroe, maese Pedro y el Trujamán, esta última antes confiada a voces blancas y ahora a sopranos.

Interesante también, entre otras, es el Don Chisciotte” ópera al gusto italiano de Manuel García, el famoso tenor y compositor sevillano, padre de la Malibrán. Fue estrenada en París en 1827.

Como ejemplo de la fascinación de la obra maestra cervantina entre los músicos más modernos no hay que olvidar tampoco a Ravel y sus canciones de Don Quijote y Dulcinea. Ni a nuestro Jesús Guridi que en 1916 en forma de poema sinfónico rememora Una aventura de Don Quijote.

De Oscar Esplá es el “Don Quijote velando las armas”, estrenada en Madrid en 1929.

Del repaso, forzosamente resumido, del centenar largo de obras inspiradas en nuestro mito, uno de los más fecundos de la cultura universal, se deduce algo que es patente por ejemplo, en las Variaciones de Strauss de las que ya hemos hecho referencia. La perfección formal, la orquestación, la onomatopeya a veces, se detiene en aspectos, casi diríamos anecdóticos cuando no grotescos de la obra, pero rara vez se traslada su plenitud espiritual. El Quijote es un libro malamente comprendido en sus aspectos esotéricos y metafísicos. Y cuanto más nos acercamos a nuestra época más patente parece lo anterior. El heroísmo de don Quijote cada vez resulta más difícil de entender. Es como si se fuera perdiendo la dimensión sagrada del arte. Esa concepción del Arte que se suele llamar tradicional, dirigida al desarrollo completo del hombre, como servicio por encima de todo útil para su plenitud, educación y deleite. Quizás porque la mente de los hombres cada vez está más humillada pese a los progresos tecnológicos, porque la Voluntad decaiga o porque el cernudiano cielo de los dioses se halle cada vez más en ruina.

Ortega y la República que nunca existió

Instalados en otra tremenda crisis del sistema político español de la Restauración borbónica, la realidad más que mito del eterno retorno como decía Eliade, no viene mal recordar la esperanza del 14 de abril luego arrumbada, junto algunas de las ideas de don José Ortega y Gasset. En la España envilecida, hecha a imagen y semejanza de los Borbones, la España de la corrupción, la mentira y el ¡Vivan as caenas! poco dura la alegría del pobre.

La realidad se alejaba de la concepción orteguiana de la República, por la que él tanto había luchado junto a Marañón o Pérez de Ayala: la República como aristocracia del espíritu, como realización histórica y social del universo de los valores metafísicos. Y en su lucidez paradójicamente comprendía que el pueblo español carecía de ideales morales por lo que los políticos, intelectuales y artistas debían dárselos. Pero que, en realidad, las masas no aprenden. Y que la decadencia de la civilización es consecuencia de la aniquilación de los mejores a la que se entrega con denuedo la monarquía española.

El Ortega republicano fue autor de obras memorables cuyo contenido sigue vigente en buena parte, pues no hay más que ver los presentes tiempos de hegemonía de la demagogia, de ostentación de la incultura y el embrutecimiento moral, de quiebra de todo sentido aristocrático, es decir genuino y verdadero, de la Cultura.

Pero un gran filósofo no debiera considerar inferior el trabajo periodístico. En efecto su labor intelectual puesta al servicio de España se encuentra íntimamente ligada al periodismo, pues como reconocía en 1932: “en nuestro país ni la cátedra ni el libro tenían eficiencia social…quien quiera crear algo, toda creación es aristocracia, tiene que aceptar a ser aristócrata en la plazuela. He aquí, porqué, dócil a la circunstancia, He hecho que mi obra brote en la plazuela intelectual que es el periódico”.

Su primer artículo fue publicado en El Imparcial, el periódico familiar el 14 de marzo de 1904: El poeta del misterio. Luego, su visión como socialista convencido que pretende enterrar el sistema político social de la Restauración, seguida del posterior desengaño sobre lo que en la práctica española da de sí tal doctrina, igual que el del maestro Unamuno. Dos importantes intelectuales socialistas iniciales pero de rigor y honradez, en las antípodas de los tartufos corruptos del actual PSOE dinástico made in USA.

Pero la vida política de Ortega acabó tras el desencanto que siguió a su imposibilidad de enderezar el camino desviado que había adoptado la República, presa de incompetentes políticos procedentes de la Monarquía como don Aniceto, El Botas, que borboneaba con gran dedicación, sectarios y demagogos. Desvío agravado por la traición a la causa republicana de los nacionalistas catalanes y del sector revolucionario del socialismo, y del que constituyó un hito estratégico la aprobación de la redacción del Estatuto de Autonomía para Cataluña que el gran pensador tanto combatió en Las Cortes, frente a las ingenuidades de su defensor, Manuel Azaña.

Clamaba don José: hay que raer el  problema de toda discusión sobre soberanía.  Es autonomía que se concede. Sólo hay un Estado, el español, y una soberanía que es la facultad de las últimas decisiones, el poder que crea y anula todos los otros poderes,…la voluntad última de la colectividadun poder es soberano cuando nace de sí mismo y no de otros. Ortega representó la voluntad unitaria, el convivir en soberanía frente a la cesión de soberanía que suponía el Estatuto planteado por los separatistas catalanes.

Nada nuevo bajo el sol. El eterno retorno de los mismos problemas, hoy exacerbados por la Mentira y la Corrupción imperantes o la irresponsabilidad de la Jefatura del Estado.

Sigue vigente su visión del laicismo como virtud espiritual. Tras la crítica de don Marcelino Menéndez y Pelayo a la obra de Canalejas, acaso el mejor político que ha dado Galicia, Ortega analiza las ideas sobre la cuestión de la escuela laica y explica que lo laico no se opone a lo religioso sino a lo eclesiástico. No se trata de llevar la irreligión a la escuela sino de depurarla de influencias eclesiásticas o dogmáticas. Ha de basarse en la pedagogía que no debe excluir el elemento religioso, pero la escuela laica debe velar por el elemento religioso determinado científicamente. Quizás en la línea que desarrollaría el citado Mircea Eliade, entre otros.

En 1914 funda la Liga de Educación política española. Su discurso hace referencia a las dos Españas: la oficial y la vital. En 1917, el año de la famosa huelga general, Ortega se pasa al periódico El Sol y publica un importante artículo: Hacia una mejor política. En el manifiesta que ya no hay estabilidad, que es preciso reconstruir la constitución. Y en eso seguimos en el presente ciclo histórico, con otra Restauración borbónica fracasada, casi un siglo después. ¿Hasta cuándo?

Ritos primaverales

Pese a que para el neo-marxista Mariano la economía es lo único importante, a cuyo arreglo dedica sus desvelos ente siesta y siesta, o mientras saca en procesión a la prima de riesgo, el caso es que permanece cierto fervor popular en ciudades andaluzas o castellanas para celebrar la Semana santa. Que es una fiesta astronómica en su origen que combina el Sol con la Luna.

Es sabido que el solsticio de invierno en el hemisferio boreal ha dado lugar a la Navidad cristiana, que fue fijada el 25 de diciembre por el Papa Julio I el año 337 como una adaptación del culto solar, del nacimiento del Sol en el solsticio de invierno, como encarnación o materialización del Verbo, Natalis solis invicti, celebrado popularmente con grandes juegos en el Circo. Cabe recordar el profundo sentido espiritual propio de los Misterios paganos tomado luego por el Cristianismo, que el nacimiento de la Luz posee para el alma humana. Sean figuras como Mitra, Horus o Jesús las representaciones simbólicas o históricas del Sol, lo importante es la propia renovación interior favorecida por la de la energía comunicada al planeta, el “tal como es arriba es abajo” de la tradición hermética.

Pero si la fiesta de la Navidad se asocia al Sol, la Semana santa tiene que ver también con la Luna. El punto vernal o equinoccio de primavera supone el punto de corte entre la eclíptica y el ecuador celeste. Trayectorias que forman en su intersección una especie de cruz en aspa o cruz de San Andrés.  Pero también se asocia a la Luna porque el domingo de Resurrección se fija por el primer domingo después del primer plenilunio tras el equinoccio de primavera.

Este año la Luna poco madrugadora hace que la Semana santa se celebre a mediados de abril.

En el lejano mundo mesopotámico de Sumer y Acad, origen remoto de muchas de nuestras tradiciones religiosas, la fiesta del Año Nuevo era precedida de una especie de Saturnales o Carnaval en los que dominaba el desorden y los demonios antes de que el Orden fuese luego así restaurado. La celebración del Año Nuevo tenía que ver con la renovación del fuego, como ahora también se produce con la del cirio pascual cristiano durante el sábado santo. Y también se celebraba la muerte y resurrección de un dios, Marduk, que descendía a los infiernos. Su estatua y la de la diosa eran colocadas juntas y salían en procesión. El rey presidía esta procesión hasta el llamado Bit Akitu, edificio que era un gran templo construido como imago mundi.

Pero esto de la Astronomía aunque esté en los orígenes de la fiesta, y como tal convenga recordarlo como curiosidad de vez en cuando, suele quedar un poco lejos para el respetable consumidor miembro de la generación más preparada de la historia española.

Así, este año durante la semana de preparación, en una especie de Cuaresma socialista, hemos disfrutado del misterio de las peripecias de Nuestra Señora de los desahucios con su posterior domingo de resurrección o de esperanza de los sucesivos realojos.

A la hora de elegir entre el Barrabás de hago lo que me da la gana que para eso mando yo o el sufrido Mesías del Estado de Derecho, la nueva Pilatas cohecha con Izquierda Unida, viola sus propias leyes y se lava las manos.

Andalucía ¡y Sevilla! …un gigantesco Monipodio irredento.

Pero, llegada la hora de la de verdad en la tierra de María Santísima, la emoción y el ambiente curiosamente erotizado de las procesiones en Sevilla es difícil de trasmitir al lector si no se ha vivido. Erotismo que acaso tiene que ver con el de los ritos de la hierogamia mesopotámica, sumeria o acádica, ya citados.

Aunque decía Álvaro Mutis que nos encontramos en el tiempo de la muerte del Espíritu, fuere como fuere la emoción vive en las abarrotadas calles que rodean la enorme catedral sevillana, no menos que entonces los de Bit Akitu.

Pero no escucharán por mucho que se explique que se trata de un ejemplo claro y probado de esa porfidización de las creencias que nos cuenta Spengler. Que estos rituales de la Semana santa de algún modo son anteriores al propio Cristianismo, que su origen remoto se encuentra hace muchos milenios y luego en la celebración de la Diosa Madre y del Dios Héroe sacrificado, propios de los diferentes Misterios del Paganismo iniciático.

En este tipo de rituales es la emoción lo que se mueve, se conmueve el corazón, aunque la razón y la cultura lo expliquen de una u otra manera.

Antiguamente los toreros de postín regalaban esmeraldas a la Virgen de la Esperanza Macarena en gratitud y homenaje por Su protección de las tarascadas del morlaco y como manifestación de prestigio social por sus éxitos y trofeos profesionales. Ahora con la modernidad de la más moderna modernez se busca la protección de escribanos, Alayas y corchetes por los cofrades de Susana Díaz, para librarse de las heridas causadas por EREs falsos o chanchullos diversos como el recientemente perpetrado por su ilustre y piadosa colega, la consejera de la Vivienda.

Mirad a las tres Marías / con sus cálices de plata / van recogiendo la sangre / que Jesucristo derrama”.

¿Quién cantará saetas desoladas por las esperanzas perdidas? ¿Dónde están las Marías con los cálices para recoger el futuro derramado?

Me temo que ¡soltad a Barrabás! solo la heroica jueza Alaya tendrá que desfilar de penitente dolorosa entre las iras del respetable y embrutecido público y las resabiadas urgencias de sus jefes.

Y parió la burra

Si la gran Minerva, diosa de la Sabiduría y protectora de las Artes, nació de la cabeza de Zeus con casco, armadura y lanza,  el PP de Mariano no va a ser menos exquisito ni milagroso. En efecto, la burra ha salido de cuentas y ha parido un simpático bebé muy rollizo y robusto. Ya criadito, con dientes, colmillos salomónicos y con barba amén de su considerable PIB petrolero algecireño y todo.

Confieso que esta vez no he acertado. Siempre pensé que el mejor candidato pepero con experiencia afín, amén de gran identificación con los valores y mañas de sus líderes, era su experimentado gerente y tesorero, don Luis Bárcenas. Uno de los mayores expertos peperos en finanzas internacionales, según se ha podido averiguar gracias a los desvelos de jueces y periodistas revoltosos.

Y lo de las finanzas es muy importante, cosa que conviene tener presente ahora que vienen nuevas elecciones que demostrarán una vez más que la gente carece de verdadera soberanía por mucho que cívica e inocentemente meta un papelito en una cajita llamada urna. Ya no se sabe bien dónde está la soberanía, desde luego no en los pueblos ni las naciones, en esta tenebrosa plutocracia internacional sin rostros. Pues la realidad, que apenas se quiere reconocer, es que con esta feroz y liberticida dictadura del dinero electrónico o virtual, que algunos con gran exageración y no menor imprecisión llaman eufemísticamente “los mercados”, la sociedad tal como la conocemos se encuentra gravemente amenazada. Y la clase media, su base y la de los sistemas políticos democráticos, en grave riesgo de extinción.

El dinero se manifiesta, aparece como una nueva hierofanía sagrada para reforzar o arruinar, según convenga a la plutocracia, al pseudo líder democrático local de turno. Anuncia la buena nueva de otros patrióticos recortes, nos roban por nuestro bien, hasta el total saqueo y ruina de las poblaciones. A veces, si la amenaza para los grandes intereses financieros es grave, apoyado por un oportuno golpe de Estado promovido desde el exterior con mercenarios no menos oportunamente aparecidos con arsenales de material militar calificados por los media de ciudadanos resistentes  o bizarros luchadores por la libertad.

Si existe la dictadura internacional real del dinero virtual, la UE carece de un verdadero sistema político democrático. Retóricas aparte, sólo se puede elegir a personajes de reparto, para hacer bulto, aunque oneroso, con sueldos de primeros actores. La democracia actual se ha reducido a un filfa, una representación teatral en forma de farsa aunque el final pueda llegar a ser una tragedia. Pero aquí nos entretenemos con poco. Somos como niños. Nos contentamos con ver si elegimos a la simpática criatura recién parida o a la señora con pinta de arrabalera y discurso necio.  O, ¡total, para lo que vale esto de las votaciones! aprovechamos para fastidiar a la querenciosa indolente burra recién parida o al Rasputín de andar conspirando por la Corte, mediante el muñeco de las bofetadas de sus títeres interpuestos.

Sin olvidar a los otros, los nuevos actores o minoritarios: el sufrido veterano prócer que, tras una dilatada trayectoria pública, no se digna sacrificarse por la patria europea si no se le paga el billete de clase business, no es cosa de viajar en clase turista rodeado de la plebe o populacho que le vota. Está también el abigarrado tenderete de gran espectro, como los antibióticos, recién estrenado por el joven ex abogado en excedencia de la Caixa. O, desde luego mucho mejor sin embargo, a Maite Pagaza que es toda una referencia de resistencia democrática antinacionalista histórica, una especie de Antígona vasca. Hoy en las listas de UPyD.

En España no disponemos de lúcidos grupos euroescépticos que denuncien la verdadera naturaleza de la farsa. Pero, el desdén con el desdén, siempre nos quedará la abstención.

Farsa y licencia del rey castizo

Pilar Urbano no es un genio como Valle Inclán sino una lúcida numeraria de la Obra y biógrafa autorizada, o hagiográfica, de Su Majestad la Reina. Nada más y nada menos. Sin embargo, cuando pensábamos que ya todo estaba visto en la Corte Borbónica y sus aledaños, aún  descubrimos nuevas variantes en este viejo arte tan nuestro de pícaros y esperpentos.

Tal es el romance con las grandes e increíbles hazañas democráticas de los reyes magos ¡que ahora resulta que son los padres! aunque ciertos niños eternos prefieran bien por cálculo, pereza o granjería seguir viviendo en la inopia. Rentable inopia para sus beneficiarios.

El  libro de nuestra intrépida  monja viene a ser un relato novelado no ya solo de las peripecias del golpe de Estado oficialista o borbónico del 23F, sino del proceso de nuestra Feliz Transición.  Que, más allá de su mito interesado, resultó una forma de lavar la cara al ropaje político legitimador con el que se encubre históricamente la oligarquía para seguir manteniendo el Poder y esquilar al rebaño.  También una farsa y licencia del rey castizo que no pudo soportar que el presidente converso quisiera mantener la legitimidad de las instituciones democráticas que representaba, incluso al margen de los intereses oligárquicos que soportan al Régimen.

Divinas palabras contadas no ya en pliegos de cordel por ciegos, Mari Gailas y feriantes; o bien por gentes de poco fiar como los demócratas y liberales descontentadizos de siempre, sino por gente antes tenida por aliada o compañera de aventuras. Monjas de las llagas, pero aquí no las fingidas propias, como las de Sor Patrocinio, sino reveladoras de las verdaderas ajenas: las miserias de la Corte. De modo que ante tal nueva coyuntura los cortesanos más embusteros o serviles intentan confundir al personal acusando de invención diabólica, granjería o superchería del maligno a la audaz monja miembro de La Obra de Dios.  “Vade retro”.

Observamos como el Régimen se asusta e insta la actuación del Santo Oficio para evitar que se contagie la herejía contaminando el sencillo pero ignorante caletre de súbditos y feligreses mantenidos en la santísima inopia. Descalificaciones con argumentos ad hominen y ad personam en vez de ad rem revelan la hipocresía de tanta doncella pudibunda aunque de virgo remendado. Mientras la Autoridad competente decide si coloca o no el romance de marras en el Índice de Libros prohibidos o si la monja guerrera es sometida al potro inquisitorial antes de conducirla al quemadero, recomiendo hacerse con un ejemplar aunque sólo sea en solidaridad con la proscrita o como protesta por su posible entrega al brazo secular.  Como en los viejos tiempos cuando había que comprar de tapadillo en la trastienda las últimas novedades publicadas por Ruedo Ibérico o la Editorial Oasis.

El libro es un grueso tocho de ochocientas sesenta y tres páginas, más de cien dedicadas a notas y documentos. En una primera lectura apresurada cabe indicar que constituye un interesante resumen, aunque en general no novedoso en demasía, de toda una época que se ha tratado de esculpir como lápida monumental, en mito en su sentido orteguiano, es decir, como enemigo de la ciencia y de la verdad.

Hay algunos datos inexactos. Por ejemplo, el apólogo del rey desnudo, más que de Andersen, procede de una joya de la literatura medieval española, Los cuentos del conde Lucanor.  O mucho más importantes para el caso: Las Cortes nunca fueron constituyentes en el sentido estricto del término, porque no se convocaron dentro de un anunciado proceso constituyente ni la constitución se elaboró de forma pública sino de tapadillo, casi de modo clandestino. Tampoco se permitió pronunciarse al sufrido espectador pagano sobre la forma de gobierno, Monarquía o República.

Pero en otros momentos, el libro es muy valiente. Como cuando expone que el magnicidio del presidente Carrero fue perpetrado al alimón entre ETA y la CIA que habría suministrado el explosivo militar empleado en la voladura.  O que la CIA también estaba en el ajo de las andanzas de Armada con Su Majestad mientras preparaban el golpe para echar a Suárez, poco dispuesto al ingreso de España en la OTAN.

Hay episodios, como cuando se narran con pelos y señales las diferentes intrigas para obligar a dimitir al presidente,  con traidores y colaboracionistas conspirando solos o en compañía de otros, que recuerdan el hermoso género literario, tan nuestro, del dictador hispanoamericano.  Así, cuando entra en juego el impaciente generalito Gonsales para pillar botín y poder. Querencias fomentadas por Su Majestad para meter a los nuevos socialistas made in Usa en el redil dinástico.  O, como alternativa a Armada, la elección real de Calvo Sotelo, tan desgraciadamente parecido en sus maneras a otro gallego que conocemos.

Muy sugestiva y digna de recuerdo en orla de honor de la casta es la relación de futuros ministros del fallido gobierno Armada en la que se encontraba lo mejorcito de cada casa. Entre ellos: Felipe como vicepresidente político.  Peces Barba en Justicia. Fraga en Defensa.  Areilza en Exteriores. El oligarca catalán Ferrer Salat en Comercio. Solé Tura en Trabajo.  Ansón en Información (Censura).

Para no alargar esta primera aproximación a lo que podría suponer un hito en la comprensión de nuestro reciente pasado y de la verdadera naturaleza del régimen que disfrutamos, cabe resumir que el libro de Urbano no supone una primicia esclarecedora en lo más importante. En el fondo parece que no hay revelaciones muy diferentes en cuanto a la autoría del golpe de las ya relatadas por otros autores como el historiador Palacios o el coronel Martínez Inglés.  Pero sí es novedoso, detalles aparte,  que esta vez sea desde el considerado fuego amigo. De una autora que pertenece a una Institución hoy en el Poder con el Gobierno de Mariano Rajoy.  ¿Cómo cabe interpretar su audacia al relatar con tantos detalles estas peripecias tan poco convenientes para el Régimen? ¿Es Pilar Urbano una avanzadilla? ¿De quién?

El libro concluye con estas palabras: “Esa gran desmemoria del testigo que sabía demasiado es la que permite vivir una inocencia feliz, y al Rey le asegura dormir sin insomnios…y seguir siendo Rey”.

Mal asunto cuando un Régimen no puede resistir la prueba de  la Verdad. La Cultura dicen que ha de servir para abrir los ojos. Luchar contra la desmemoria o la incomprensión de la Realidad. A tan noble e ingrata tarea se dedica nuestra monja audaz en este pliego de cordel cuya lectura atenta recomendamos.

Publicado en Periodista Digital el 4 de abril de 2014

Oficio de difuntos

Copio el título de esta breve nota al gran Arturo Uslar Pietri en su excelente aportación a la novela de dictadores o déspotas hispanoamericanos iniciada por nuestro genial Valle Inclán con su Tirano Banderas.  La dictadura con hisopos, singular aportación de la Cultura hispana a la Política universal.

Pero aquí, a diferencia del padre Alberto Solana de la obra del Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el oficiante no parece tener miedo por verse obligado a hacer la glosa y loa del difunto.

Ahora no se trataba del dictador general Peláez sino del primer presidente del gobierno electo de la considerada, no sin exageración, Monarquía parlamentaria. Las represalias por lo que pueda decir nuestro cardenal en el adefesio de la Almudena, un templo sin Tradición orientado no hacía simbólico el sol naciente sino al no menos simbólico Palacio real, no tienen forma de balazos a quemarropa u obligados exilios preventivos, sino de cabreo e insultos por parte de la muy poco respetable casta política heredera del finado y traidora a su obra.

Prescindiendo del anacrónico sentido teocrático que pueda tener en un Estado no confesional una celebración religiosa en homenaje a un dirigente civil y democrático, acaso ya criticable en sí mismo, el acto de funeral resultó en cierto modo un  desenmascaramiento de la impostura de los compungidos acompañantes y plañideras reunidos para la ocasión.  Algo imperdonable. Y una imprudencia para el Régimen porque no conviene dar margen a quien puede explicar su visión de las cosas con sinceridad, para estar en paz con su conciencia o porque a cierta edad ya no hay más cucaña que subir. El cardenal hizo una alusión certera y oportuna por la fecha a la Historia de España y a la falta de verdadera y serena madurez para abordar su memoria. Y a que no conviene repetir los mismos errores si no se quieren repetir las mismas consecuencias. Cosa muy criticada por los impostores asistentes, entre los que se encontraban el golpista Mas y el sandio risueño guerra civilista ZP, ambos autores de actuaciones políticas devastadoras para nuestra convivencia y progreso en paz.

Coincide el acto fúnebre con la publicación de un importante y oportuno libro al parecer basado en el testimonio del propio fallecido, víctima de la infame oligarquía coronada que tan compungida lloraba con lágrimas de cocodrilo su muerte. Un libro demoledor, escrito no por el Maligno sino por una monja de La Obra de Dios. Un libro que debiera causar muchas dimisiones y retiradas políticas si hubiera un mínimo de decencia y dignidad ciudadanas, cosa incompatible en verdad como se ha comprobado, con los usos y costumbres de estos católicos reinos y de sus más encumbrados próceres.

Pero con el libro y su monjil autora se sigue la misma maña que con el difunto ayer homenajeado. El ninguneo y descalificación del autor que denuncia no ya la estulticia frontera de lo criminal de nuestra casta política sino también la falta del más mínimo propósito de enmienda. ¡Vade retro verdad! ¡Muera la inteligencia!

En busca de Estacio

Hoy que la libertad de pensamiento y de expresión se refugia en internet huyendo de la censura de los “media” controlados por la oligarquía borbonera resulta muy conveniente rescatar textos de nuestra picaresca.  Literatura costumbrista que constituye una de nuestras grandes aportaciones a la Cultura universal.

Y es que si hay algo permanente en estos católicos reinos a lo largo de los siglos y diversas circunstancias históricas es la corrupción, el puterío, la hipocresía, la idiocia e irresponsabilidad de los reyes. La venalidad y estulticia de nuestros más encumbrados próceres, la ignorancia de nuestros enmucetados. La doble moral. La religión como tapadera ideológica del crimen, la dominación y el saqueo de los súbditos.  La escandalosa corrupción de costumbres, en las que el pueblo llano, si podía, imitaba las fechorías y desenfreno de sus píos próceres.

Durante el reinado de Sus Católicas Majestades Felipe III y Felipe IV era común buscar cornudos consentidores que avalasen con su presencia las actividades non sanctas de sus esposas nominales.

Según Pyñeiro, citado por Deleito y Piñuela que es la fuente principal de esta entrada, se hacían escrituras públicas ante notario de venta de la honra de las doncellas. Quizás remedo de las cartas de mancebía tan comunes en la Edad Media, en Valladolid se celebraban escrituras públicas ante notario o escribano de mujeres que vendían su honor, real o hipotético, por sí o por medio de su madre, a un caballero acaudalado. “Una desposada por poder, tenía prometida a tres la segunda visita, que a todos traía engañados. En la ausencia del novio, fingió irle a ver, y escribió una de estas escrituras para ayuda de la dote, y como a la vuelta había de ver al contratante, hizo tres tratos, y, por ser amigos, los cumplió en la misma tarde y noche con los tres, para no descubrir el engaño antes de cobrar el salario”.

Pero se guardaban ciertas formas como corresponde a gente católica y piadosa. Así, fue muy comentado el caso un tal Joseph del Castillo que vivía a expensas de su devota consorte a la que dio de puñaladas por negarse a prostituirse durante el tiempo de Cuaresma.

Quevedo propugna que igual que hay judería haya también cornudería, aunque intuye que no va a poder habilitarse sitio para todos. Y razona en su Carta de un cornudo a otro: dicho usted que es cornudo sólo en ese lugar, donde es fuerza que todos acudan, y no aquí que nos quitamos la ganancia los unos a los otros. ¿Cómo piensa que está recibido esto de cornudar? Pues ya se hace inquisición para casarse uno, que después de darle el dote se obliga a hacelle cornudo dentro de tanto tiempo, y el marido escoge el género de gente con quien mejor le está, extranjeros, seglares o eclesiásticos…antes cuando en una provincia había dos cornudos se hundía el mundo. Y ahora, señor, no hay hombre bajo que no se meta a cornudo.

Pero es Salas y Barbadillo quien explica mejor el asunto en su novela dialogada o comedia en prosa titulada El sagaz Estacio, marido examinado.

Para poder ejercer su oficio sin zozobra las damas cortesanas buscaban un marido que no lo fuera sino de apariencia. Pero el matrimonio, si necesario, no dejaba de ser un remedio peligroso si al marido le daba el capricho de ejercer verdaderamente como tal.

De ahí que se hiciera un examen de aptitud y actitud al aspirante a marido cornudo antes de desposarse. No parece que el proceso fuera tan erudito como el indicado por don Juan Huarte de San Juan en su famoso Examen de ingenios, primer tratado de selección de personal conocido en Occidente, pero se miraba bien por el futuro formalmente en común.

En la obra de Salas, su protagonista una tal Marcella consulta con su amante el noble don Pedro y con sus criados de mayor confianza qué candidato debe ser elegido entre los muchos presentados para obtener el ambicionado puesto de marido cornudo consentidor. Un tal Estacio resulta seleccionado una vez que consigue demostrar sus conocimientos y experiencia afín para el mejor desempeño del cargo.

Luego, el tal Estacio le saldría un poco rana a Marcella y su amante don Pedro al ir por libre.

También fue célebre por entonces una celestina de nombre Margaritona, vieja trotaconventos que fuera detenida, ya octogenaria, por la Santa Inquisición con dos mil ducados escondidos y una pequeña joya de la contabilidad cuya exactitud y meticulosidad quisieran los esbirros de Montoro, los fabuladores de cifras del INE o la cotilla tropa perdicera: Un libro de pliego entero, hecho de retratos de su abecedario, número, calle y plaza de las mujeres que querían ser gozadas, donde iban los señores, y los que no lo eran también, a escoger, ojeando, la que más gusto les daba, donde se dice había gente de muy buen porte de todos los estados, y zurcidoras de honras tan bien como de paños desgarrados.

De vez en cuando Su Majestad Católica don Felipe IV, que llegaría a engendrar varias docenas de bastardos, todos sanos salvo su heredero legítimo, el tarado de Carlos II, se preocupaba administrativamente a veces y un poco tartufamente por la salud espiritual de sus súbditos: las mancebías sólo sirven de profanación, de abominaciones, escándalos e inquietudes y de traer divertida mucha gente infamemente: y porque no es justo dar lugar a esto en una república tan cristiana…Su Divina Majestad se irrita y ofende con ellos. Sin embargo, los clérigos más sensatos, sinceros y bien informados se oponían al cierre de las mancebías por considerarlas con prácticas y atinadas razones un mal menor.

Todas estas nobles aventuras de nuestra sin par picaresca no se limitan al ejercicio de tan pías y católicas costumbres eróticas sino que también tienen su trasfondo, su ser político. Desde este punto de vista, la beatificada Transición, tan de actualidad durante estos últimos días tras la muerte de uno de sus principales actores, al cabo vendría a representar la búsqueda del Estacio correspondiente que haga de buen tono y consienta la prostitución libre de riesgos y sobresaltos de nuestras piadosas oligarquías coronadas.

Un Estacio que ponga la respetabilidad, la legitimidad democrática, la cara y los cuernos para que la oligarquía nos siga explotando mientras se divierte.

De modo que con menor o mayor fortuna y capacidad de disimulo han ido desempeñando este bizarro cargo, nuestros validos sucesivos. Pero la astuta Marcella no le consintió a ninguno que fuera honrado y no se prestara al conchabamiento eliminando rápidamente a quien tal decencia pretendiera.

Otro sí digo.

Se ha sabido hoy domingo que Pilar Urbano revela graves acusaciones en su último libro sobre el protagonismo de Su Majestad en el golpe de Estado del 23 F y en la defenestración de un presidente que se negaba a hacer el papelón de Estacio de un modo voluntario y consciente.

CONVOCATORIAS: Exposición del pintor coruñés Marcial Ortíz en Madrid

Con el título de El Naturalismo poético el pintor coruñés Marcial Ortíz  presenta al público aficionado al Arte una nueva exposición de sus pinturas, esta vez en Madrid, en la sede de la Casa de Galicia en la capital, calle Casado del Alisal nº 8, junto a los Jerónimos y el Museo del Prado.

La muestra se inaugura el martes 1 de abril y estará abierta hasta el día 29 de ese mismo mes.

La web del pintor puede visitarse aquí

En la muerte del Duque de Suárez

La muerte de Don Adolfo Suárez, descanse en paz, nos invita a recordar algunas peripecias y emociones vividas que forman parte de la Historia de España de casi cuatro décadas.

A muchos jóvenes de mi generación, entonces terminando estudios en la Universidad y demasiado pagados de nuestra propia sabiduría, la elección de Suárez nos pareció un error. Más de lo mismo. Recuerdo las peripecias del gobierno Arias Navarro, el último del general Franco y el primero de Su Majestad una vez renovada su confianza. Las escaramuzas entre sus considerados pesos pesados, Fraga y Areilza por hacerse con el mando del tinglado tras el buscado y anunciado cese de su presidente: “un desastre sin paliativos” como lo calificara piadosamente el sucesor de Franco a título de Rey. Arias, primera víctima del fuego amigo de la Monarquía. Y luego las maniobras de don Torcuato para que entrara Suárez en la terna del Consejo a presentar a Su Majestad. El estupor con el que recibimos la noticia: ¡han nombrado nuevo presidente del Gobierno de la Monarquía al Secretario general del Movimiento!

Pero Suárez no resultó ser lo que hasta entonces parecía. Un personaje político de segundo nivel, crecido a la sombra de Herrero Tejedor, el ministro fallecido en un extraño accidente de tráfico, nunca esclarecido. En realidad, si era un político procedente de la Castilla desindustrializada y empobrecida por las oligarquías catalanas y vascas, sin aparente gran formación técnica ni convicciones conocidas, alguien joven y maleable con más futuro que pasado, también por eso constituía un candidato idóneo para que Su Majestad pudiera desarrollar, mejor o peor, la estrategia prevista por don Torcuato, segunda víctima del reinado.

Suárez demostraría geniales maneras antes de convertirse en la tercera víctima por traición de la Monarquía. Aunque menos preparado técnicamente que otros políticos de Franco, resultó un hombre audaz, muy superior en lo moral y astucia política a la mayoría de cucañistas y oportunistas del aluvión con que se rodeó en UCD, convenientemente seleccionados por un gallego, don Leopoldo, el distinto y distante. No sabemos si los planos de reconversión del régimen dibujados por don Torcuato ya eran defectuosos en origen o los fallos se produjeron luego durante su ejecución en taller.

Fue un gran éxito lograr el suicidio político de las antiguas Cortes franquistas. Claro que, visto lo visto, los antiguos procuradores demostraron mayor patriotismo y nobleza pese a todo, que el de la mayoría de nuestros actuales próceres que se muestran incapaces de ceder nada de sus injustos privilegios para intentar sacar el país adelante.

Así, premeditación o improvisación, no hubo proceso constituyente en el sentido propio del término, es decir mediante la elección previa de Cortes constituyentes, sino que la chapucera constitución que disfrutamos fue conchabada sin luz ni taquígrafos por lo mejorcito de cada facción partidaria.  Por ello los despropósitos más notables como el lamentable y cancerígeno Título VIII, que desarrollaba la ruinosa chapuza autonómica, madre de nuestros males actuales. O el Título II. O la ausencia de una verdadera separación de poderes, que consagraba de facto, un único Poder con especialización de funciones. O el no menos lamentable según ha resultado en la práctica Tribunal constitucional. O el mantenimiento de los privilegios feudales para Vascongadas y Navarra.

Bien es verdad que entonces la organización asesina ETA ¿qué habrá detrás de ETA además del católico nacionalismo vasco? Arreciaba en su vesania criminal ensañándose especialmente con militares y agentes de seguridad. Pero la ansiada Constitución mostró pronto sus defectos técnicos, estulticia e imprevisión.

Al cabo, como en la anterior Restauración Borbónica, la Nicolasa constituiría una mera máscara, un modo de encubrir la verdadera permanente constitución política española, una oligarquía caciquil, dirigida no al bien común de la sociedad sino al mantenimiento del tinglado. Su tinglado.

Suárez, converso sincero a la democracia, acaso no comprendió que con su legitimidad de presidente electo se podía convertir en un estorbo para el mantenimiento de ese tinglado. Su Majestad también conspiró entonces contra él, obligándole a dimitir.  El fuego amigo borbónico no sólo se llevó por delante al presidente al que tanto debía sino al centro derecha, a la propia UCD, dejando a la España política en manos de la izquierda durante tres lustros.

Si su forzada dimisión puede considerarse un sacrificio personal pasa salvar lo que él entendía su obra, durante el asalto al Congreso perpetrado por Tejero, Suárez ofreció un extraordinario gesto de heroísmo, dignidad personal e institucional y valentía, insólito en la casta política de la Monarquía.

Mas el mohatrero 23 F mató varios pájaros de un tiro. Acabó con dos amenazas potenciales históricas a la Monarquía. La primera, el Ejército. La segunda, el socialismo revolucionario a la española. El descrédito y purga tras el autogolpe del 23 F desbarató al primero que inició entonces su actual desguace. Y corrompió al socialismo recién estrenado de Isidoro y sus muchachos ofreciéndoles entrar a catar botín. Participación en los beneficios del régimen oligárquico dinástico, pero guardando fidelidad a los intereses del mismo.  Su misión: hacer tragadero el tinglado para la clase obrera y parte de la media. Algo parecido a la tradicional Alianza histórica entre el Trono y el Altar pero ahora en versión laica.

En esas seguimos, aunque cada vez con menos credibilidad ni legitimidad política.

¿Qué pensaría Suárez  si no hubiera perdido su conciencia?  No parece probable que le complaciera el devenir presente del régimen político por el iniciado y que tantas esperanzas despertase entre muchos españoles de entonces que esperaban que, por fin, había llegado el momento de abandonar la posición subalterna de integrantes de una Nación atrasada, injusta y retrógrada, arrumbada por la Historia a la que habíamos sido condenados por nuestra clase dirigente. A veces, y especialmente cuando somos conscientes de un nuevo fracaso, la desmemoria puede ser un alivio piadoso.

Descanse en paz, don Adolfo Suárez, primer Duque de Suárez. Nuestro pesar por su desaparición física a su familia. Y ojalá que su muerte no signifique también la de nuestra última esperanza institucional de evitar otro fracaso histórico que hoy parece fatal.

Aventuras del Reich catalán

Se ha sabido que cierta Universidad de cuyo nombre no quiero acordarme lleva varios años investigando líneas genéticas no ya de variedades autóctonas de bovino o caprino para mejorar su zootecnia sino de apellidos catalanes fetén o de rancio abolengo.

La tendencia racista del nacionalismo separatista catalán junto con el clericalismo, el carlismo, el abuso monopolista o la antigua tradición de bandolerismo irredento o impune, constituyen señas de identidad históricas del catalanismo pata negra.

Pero las hazañas actuales de esta Universidad barcelonesa no son tan nuevas. Ya el doctor Robert medía cráneos para demostrar la superioridad de la pura raza catalana. En su conocido Catecismo catalanista el necio orate Prat de la Riba explicaba muy serio y puesto en razón que la patria catalana no es “obra de los hombres sino fruto de las leyes a que Dios ha sujeto la vida de las generaciones humanas.  Y cuyo enemigo es el Estado español. Pues degenera el carácter catalán con sus vicios: el espíritu de la rutina, el utilitarismo más desenfrenado, el individualismo y el flamenquismo”.

Las mismas sandeces racistas, por cierto, que las del galleguista Risco o del beato cretino de Sabino Arana, porque en planteamientos reaccionarios, racistas y xenófobos todos los nacionalismos separatistas son iguales, carecen de hecho diferencial ni originalidad indígena o autóctona algunas.

Pero todo está inventado. Por su innegable actualidad en Cataluña cabe recordar algunas interesantes Instituciones del Nazismo alemán.

El racismo como base ideológica del futuro Reich era propugnado por Lang Von Liebenfels, monje benedictino de la abadía de Lanbach y todo un teórico del racismo.

Las Shutz Stafell o tenebrosas SS eran las tropas de protección formadas por Himmler quien, por cierto, visitó la abadía de Montserrat en busca del Grial.  Aún no sabemos si somatenes privados elegidos entre miembros bizarros de la autodenominada asamblea nacional catalana o bien los mozos de es-cuadra serán la base de las futuras SS catalanas una vez depuradas de los miembros que no puedan demostrar su pureza racial y disponibilidad incondicional para la Causa.

Otra famosa institución nazi hoy copiada por Arturo, el de la resistible ascensión brechtiana, es la conocida como Deutsches Anhererbe o Sociedad de estudios para la antigua historia del espíritu, mejor conocida como Herencia de los Ancestros.

El objetivo primario de esta sabia institución nazi fue impulsar una sociedad que estudiara el origen del germanismo y diera sólidas bases científicas a la doctrina oficial del partido. Así como propulsar la investigación el alcance territorial y el espíritu de la raza germánica, rescatar y restituir las tradiciones alemanas, difundir la cultura tradicional alemana entre la población. Una cosa parecida a lo de la memoria histórica. Donde pone germana hoy se pondría catalana. Si entonces con un carácter terrible, espantoso, descomunal. ahora con maneras de parodia tragicómica de pueblo.

La Anhererbe llegaría a tener ¡será por cuestiones de presupuesto cuando lo financian las razas inferiores! nada menos que 43 departamentos dedicados a danzas populares y canciones tradicionales, estilos regionales, folclore, leyendas, geografía sagrada, ciencias paranormales…

El primero de estos departamentos o secciones fue ¡no podía faltar! El de Lingüística. Otros investigaban sobre los contenidos y símbolos de las tradiciones populares. También había un departamento de arqueología germánica. Y otro de Actividades esotéricas. Aquí la cosa esotérica se limitaría a la ardua investigación de las cuentas ocultas de los Pujol y demás defraudadores del Barsa o la abusona y corrupta oligarquía catalana.

Otra cuestión fundamental para el establecimiento del Reich milenario era su indiscutible derecho a la expansión territorial ocupando lugares vecinos.  Me refiero al Lebernsraum o doctrina del Espacio Vital que el Reich debe procurar.  Es decir, conquistar territorios, ocuparlos y esclavizar a pueblos enteros en beneficio de la hegemonía alemana, que sentía aherrojada en un ámbito geográfico demasiado estrecho para sus ambiciones.  La doctrina del Lebernsraum fue de materia obligada en todas las escuelas alemanas, presas de la inmersión nazi.  Nada muy lejano de las iniciativas del llamado Consejo escolar para imponer el nacionalismo catalanista entre los niños y adolescentes bajo sus garras. De modo que ¡especial cuidado en Valencia, Aragón o las Baleares!

Seguramente el oculto Reino de las Tinieblas, ese Mal metafísico del que fuera terrible manifestación histórica el Tercer Reich, no ha sido vencido para siempre.

No sabemos qué pasará en los próximos años porque, visto lo visto o mejor dicho lo no visto, es de temer que nuestras más altas autoridades, que se muestran ajenas a todo sentido del honor o del patriotismo o siquiera de respeto a sus propios juramentos, ya hayan decidido entregar la integridad de España con tal de seguir manteniendo sus privilegios y prebendas.

Para acabar, cabe recordar una frase de Alejo Carpentier tomada de El siglo de las luces: “Cuidémonos de las palabras hermosas, de los mundos mejores credos por las palabras. Nuestra época sucumbe por un exceso de palabras. No hay más tierra prometida que la que el hombre puede encontrar en sí mismo. Y al decir esto pensaba Esteban en Ogé que tan menudo citaba una frase de su maestro Martínez de Pascually: el ser humano sólo podrá ser iluminado mediante el desarrollo de las facultades divinas dormidas en él por el predominio de la materia.”

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